Los centros educativos forman parte de nuestras vidas desde edades muy tempranas y algunas personas no abandonan nunca las aulas. Por suerte, la educación se va actualizando y cuando esto se lleva a cabo en base a evidencias científicas con impacto social, la sociedad se beneficia. Y una de las actuaciones que promueve que la educación del alumnado mejore más y cuyo éxito está ampliamente demostrado por la ciencia es la participación de familiares en el aula. 

En el artículo Improving students’ academic performance and reducing conflicts through family involvement in primary school learning activities: a Mexican case study, publicado en la revista científica “Cambridge Journal of Education”, el equipo investigador relata un caso más de éxito cuando las familias entran en las aulas y participan dialógicamente en la educación de sus hijos e hijas. Para la investigación se ha estudiado la implementación de tres Actuaciones Educativas de Éxito (AEE) llevadas a cabo a través de la participación educativa de las familias, como los Grupos interactivos, las Tertulias Literarias Dialógicas y la Biblioteca Tutorizada en una escuela de primaria situada en una zona urbana desfavorecida de Méjico. Según los resultados expuestos, el impacto social demostrado por las AEE se ha dado en 1) la mejora del rendimiento académico y 2) la reducción de conflictos. En el caso de los mejores resultados, el alumnado ha superado la media nacional en asignaturas como matemáticas (15%) y lengua (5%); mientras que por el otro lado, los conflictos se han visto reducidos en un 61%.

Ante mitos y fake news que difunden que las comunidades vulnerables no estudian, que no se puede trabajar con alumnado conflictivo o que las familias no deben entrar en el aula, las evidencias científicas suman un gran punto a favor. Una sociedad igualitaria, transformadora y revolucionaria no deja a nadie atrás.

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