El neurocientífico y premio Nobel Eric Kandel decía que podemos trabajar en la arquitectura de nuestro cerebro y cambiar los recuerdos que tenemos. También se está desarrollando cada vez más la socioneurociencia para entender y profundizar en el impacto social que el discurso coercitivo puede tener en nuestra salud mental y existen programas que trabajan para que, a pesar de sufrir traumas en la infancia, se pueda conseguir un desarrollo saludable del cerebro.

En la misma línea, en el artículo Dialogic Reconstruction of Memory: A Methodological Contribution Aimed at Social Impact on Youth’s Sexual-Affective Relationships, publicado en la revista científica “International Journal of Qualitative Methods”, se ahonda en la manera en la que nuestra memoria y nuestros recuerdos van evolucionando y se construyen continuamente gracias a la plasticidad de nuestro cerebro. Nuestras amistades, familia y personas conocidas ejercen un impacto sobre cómo nos formamos con las interacciones que tenemos con ellas. De ahí la importancia de investigar cómo llevar a cabo unas relaciones afectivo-sexuales saludables y lejos del discurso coercitivo y sus riesgos. Para ello, las investigadoras han realizado seis entrevistas para observar el impacto que la metodología DRM o “Reconstrucción Dialógica de la Memoria” podría tener en el estudio de la memoria. De las entrevistas se puede observar claramente que dialogar sobre recuerdos que nuestro cerebro ha transformado para poder superarlos a corto plazo y volver a caer así en el mismo error, puede corregir y reconstruir estos recuerdos y ayudar a las personas a darse cuenta de lo que pasó e intentar evitar sucesos futuros similares.

Investigaciones como la expuesta abren el camino a nuevas posibilidades de aprender de nuestros errores, no maquillarlos ni avergonzarnos de ellos, sino transformarlos y reconstruirlos teniendo toda la información basada en evidencias científicas para reconocer la violencia de género.

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