Un nuevo estudio sobre la contaminación de los océanos señala que los plásticos de la comida para llevar y de la comida precocinada están ensuciando ríos y océanos. Se trata de los resultados obtenidos tras analizar los residuos encontrados en ríos, océanos, costas y fondos marinos. El análisis ha permitido comprobar que ocho de cada diez objetos catalogados están hechos de plástico (BBC). 

La investigación, dirigida por Carmen Morales de la Universidad de Cádiz y publicada en la revista científica Nature Sustainability, aporta datos sobre la clasificación y origen de los desechos. Para ello han elaborado un inventario mundial de tipos de basura en sietes entornos acuáticos principales y han descubierto que el 44% de la basura de plástico son bolsas, botellas, envases de comida y cubiertos, junto con los envoltorios. Representan casi la mitad de los objetos fabricados por las personas a escala mundial y son los que predominan en gran medida en la basura mundial, seguidos de los restos de las actividades pesqueras. 

Morales apunta que la idea principal es establecer un ranking de los productos que más contribuyen a la basura marina como referencia para las políticas preventivas. El trabajo se ha llevado a cabo con el apoyo de equipos de investigación y diversas ONG, en total 15 instituciones de 10 países, y ha permitido aplicar un protocolo de armonización sistemática para integrar cada una de las grandes bases de datos disponibles en el mundo. Esto ha permitido conectar y comparar patrones entre ecosistemas y regiones del mundo. 

El análisis ha permitido detectar que los plásticos que predominan suelen desecharse al aire libre después de haber sido utilizados durante muy poco tiempo, y que conseguir eliminarlos debería ser una prioridad. Por ello aportan tres posibles estrategias para atajar el problema. Una de ellas, sustituir el plástico de la comida y de la bebida para llevar por materiales más fáciles de degradar. Otra, prohibir el uso de plásticos que puedan evitarse, como las bolsas. Y tercera, considerar sistemas de devolución de depósitos para animar a las personas consumidoras a devolver los productos para llevar. 

Como señala el estudio, es importante que sus resultados se difundan y comporten actuar, tanto por parte de la ciudadanía con el cambio de hábitos, como de las personas responsables del diseño de políticas medioambientales.

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