En los últimos años, un número cada vez mayor de mujeres indonesias se han involucrado en ataques violentos tras haber recibido formaciones dirigidas por ISIS en Siria y por grupos afines. Según apunta Al Jazeera a través de los análisis de Judith Jacob, analista de terrorismo y seguridad de la London School of Economics, ISIS ha creado la estructura para que las mujeres pasen a ocupar sitios de primera línea. 

Las estrategias de captación a través de los casamientos con miembros de los grupos terroristas involucran a las mujeres de forma muy rápida a la violencia como participantes militantes activas  en la primera línea de fuego. 

Al mismo tiempo hay muchas mujeres en Indonesia, musulmanas y no, que reivindican la paz y las relaciones de solidaridad entre ambas comunidades. Noor Huda Ismail, ex miembro del grupo de línea dura Darul Islam, que desde entonces fundó el Instituto para la Construcción de la Paz Internacional y dirige programas de desradicalización y talleres en Indonesia, dijo a Al Jazeera que las redes sociales habían jugado un papel en el paso de las mujeres hacia la violencia directa, marcando un cambio de rumbo para algunas mujeres, que hasta el momento habían participado en procesos y actividades de paz y solidaridad, aún siendo familiares de terroristas. Las posibilidades de encontrar pareja o relaciones en las bandas terroristas se convierten en un aliciente de atracción hacia la violencia.

En relación con estos hechos, proyectos de investigación como PROTON, Modelling the processes leading to organised crime and terrorist networks, financiado por la Comisión Europea, están aportando soluciones para la prevención de la radicalización y para la prevención de la atracción a la violencia, un motivo por el cual muchas personas en todo el mundo se implican en grupos violentos o terroristas.

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