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Una de las campañas que End Violence Against the Children promueve actualmente es #endcorporalpunishment call to action, para promover e impulsar la erradicación del uso del castigo corporal en los niños con un mensaje contundente: [..,] De los niños y niñas que experimentan violencia, dos de cada tres lo hacen a manos de quienes se supone que los quieren más, sus cuidadores, en parte porque a día de hoy, el 87 por ciento de la infancia vive en países donde el castigo corporal es legal.

Este es el principal motivo por el cual la organización internacional ha realizado una Declaración en la que insta a los gobiernos de todo el mundo a que prohíban el castigo corporal desarrollando la legislación necesaria, y para ello piden también el apoyo a la misma por parte de la ciudadanía y las organizaciones.

Conscientes de la importancia y trascendencia que la movilización ciudadana tiene para promover cambios sociales, la iniciativa ha puesto a disposición de cualquier persona la posibilidad de respaldar con su firma la petición. 

En su manifiesto, y coincidiendo con otras publicaciones de El Diario Feminista, End Violence Against The Children, recuerda que el castigo corporal, es la forma más común y normalizada de violencia contra la infancia y que aumenta su vulnerabilidad a otras formas de violencia, explotación y maltrato. Además de ser una violación de los derechos de las niñas y los niños, afecta en gran medida a su salud y educación física y mental y se asocia con un impacto negativo a corto y largo plazo para la sociedad y el desarrollo económico

Razones así son las que han motivado esta campaña. Una llamada a la acción por parte de la sociedad con el fin de lograr equiparar la protección legal de la infancia a la del mundo adulto frente a la violencia y acelerar así las actuaciones para la prohibición del castigo corporal en todos los entornos para finales de 2022.

Según explica la organización, en cuarenta años el mundo ha pasado de tener solo un país que había prohibido cualquier tipo de castigo corporal infligido a menores, a 62 en la actualidad. Sin embargo, aún queda camino por recorrer hasta llegar a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en materia de Derechos Humanos para la Agenda 2030, de ahí la necesidad de un impulso social que acelere el desarrollo político y legislativo. En este sentido, una de las propuestas que #ENDviolence ha lanzado junto a la Declaración es que todos los estados se comprometan en agilizar la eliminación del castigo corporal, mediante la implementación de un plan nacional que incluya campañas de educación pública, apoyo positivo a padres y madres y cuidadores, promoción de escuelas y comunidades seguras y capacitación profesional

Iniciativas así contribuyen a construir colectivamente ese mundo que muchas personas soñamos y por el cual trabajamos desde centros educativos y muchos otros lugares y contextos. Tal y como expresa el mensaje de End Violence Against the Children, un mundo donde todos los niños y niñas estén seguras y puedan crecer, jugar y evolucionar en sus hogares, escuelas y comunidades.

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