Gabrielle Roy nació en 1909, en Canadá.

La infancia de esta escritora transcurrió en el medio rural, por lo que conoció  la soledad y el aislamiento de la vida rural. Asimismo, conoció la realidad multicultural de Canadá y aprendió que la naturaleza ejerce su dominio sobre las condiciones de vida en el campo, donde sus habitantes se encuentran a merced de unos fenómenos climáticos excesivos y caprichosos. 

Entre 1937 y 1939 viajó a Europa para estudiar teatro, concretamente en Londres y en París. Al estallar la Segunda Guerra Mundial regresó a su país y se estableció en Montreal, donde comenzó su carrera como escritora.

La  experiencia vital de su infancia en el ámbito rural quedó expresada en la novela “La petite pole d’eau” (1950) y en el volumen de cuentos “Rue Deschambault” (1955). 

Por su primera obra, Bonheur d´occasion (1945) recibió el Premio Femina y el Premio del Gobernador General (1947). Entre otros galardones, ha recibido la Medalla de la Academia de las Letras de Quebec (1946), el título de Compagnon de la Orden de Canadá (1967) y los premios Duvernay (1956) y Athanase-David (1970) por el conjunto de su obra. Su primera obra le reportó fama internacional.

Sus obras de ficción se caracterizan por la forma contenida de narrar, lo que ella denominó “economía de ternura”, sin dejarse arrastrar por la benevolencia que le inspiraban sus personajes más marginales.

Es una escritora reconocida principalmente por su capacidad narrativa para representar las esperanzas y las frustraciones de los pobres. Sus estudios sobre los indigentes y la clase obrera de las ciudades incluyen las importantes novelas “Bonheur d’occasion” (1945) y “Alexandre Chenevert, caissier” (1954). Ambos libros supusieron el inicio de una temática que aún se encontraba sin explorar en la literatura franco-canadiense. Reflejan las dificultades de la vida urbana, la injusticia social y la pérdida de los valores humanos entregados a los intereses económicos y materiales del progreso de las ciudades. 

Siguieron las publicaciones de la novela “La montagne secrète” (1961) y de las historias semi-autobiográficas de “La route d’Altamont” (1966), en las que vuelve a recrear su infancia. La novela “Ces enfants de ma vie” (1977) se basó en sus propias experiencias como profesora.

Fue reconocida en su época como una de las figuras más importantes de la literatura canadiense del siglo XX, su obra es muy variada.

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