Las adolescentes están ocupando un papel central en la lucha actual por la justicia social, aunque no siempre se las visibilice.

Desde Darnella Frazier, la joven de 17 años que grabó el asesinato de George Floyd e inició la conocida revuelta que ha llegado a todos los países del mundo, hasta una joven de 16 años en la India que denunció al vecino que la violó pese a vivir a un sistema que hostiga y humilla a las víctimas.

En muchas ocasiones se desprecia y minusvalora la pasión y reivindicación de las y los jóvenes adolescentes, pero ¿qué ocurriría si lo pusiéramos en valor? – se pregunta la escritora Samantha Hunt.

La realidad es que, aunque la sociedad mayoritaria muchas veces trata de proyectar una imagen de las adolescentes frívola, “demasiado” emocional o superficial, son ellas quienes están mostrando desde los sentimientos la mejor y la manera más humana de avanzar, tal y como señala Hunt. Por diferentes medios, ya sea desde la denuncia en redes sociales o el señalamiento público de sus agresores, están alzando la voz contra las injusticias. 

Como uno de tantos casos concretos, Wendy Yoselín Ricardo tenía 16 años cuando fue asesinada y hallada muerta en un canal en el Estado de México. La fotografía en redes sociales que compartieron sus amigas cargando su féretro fue un grito al mundo de la inseguridad e impunidad que acecha a las mujeres.

En definitiva, las chicas adolescentes ven y sufren parte de las peores caras de la violencia machista, pero también son fuertes y valientes, no están dispuestas a guardar silencio, como señala Hunt, ellas mismas, en un mundo que las violenta y desprecia la emoción, luchar desde y por los sentimientos es un acto de valentía.

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