La “bitti chakri”, es una costumbre ancestral por la que las personas dalits, consideradas de casta baja, trabajan gratis en casas de casta alta. Sin embargo, desde noviembre de 2020 esta práctica ha sido reconocida como trabajo en régimen de servidumbre quedando así prohibida, según reportó la Fundación Thomson Reuters.

A modo de ejemplo, Indumati Shivaraj explica que su rutina incluye al menos 4 horas de trabajo diarias en la casa de su “amo” y que solo recibe una retribución que consta de una taza de té al día, algunos sacos de grano al año y, a veces, el equivalente a 40 euros anuales (unas 3000 rupias). Como ella, se estima que 3000 familias dalits sufren esta realidad y que son más de 10000 las que trabajan en eventos sociales puntuales como bodas, funerales, etc. En estos casos se les paga con un poco de comida y algo de grano.

Afortunadamente, esta realidad comenzará a cambiar. Tras años de campaña por parte de grupos antiesclavistas el bitti chakri se ha reconocido como trabajo en régimen de servidumbre, lo que resulta de vital importancia ya que este tipo de trabajo está prohibido desde 1975 en la India, pero, dadas sus características, el bitti chakri no se contemplaba dentro de la prohibición. 

“Es un raro reconocimiento del hecho de que estas formas de trabajo en régimen de servidumbre siguen existiendo en el país”, dijo Kiran Kamal Prasad, fundador de la organización benéfica Jeevika que ha liderado la lucha por abolir este tipo de trabajo. Por lo arraigadas de estas costumbres, se hace muy difícil a las personas poder rebelarse contra ellas y es por esta razón que el apoyo del gobierno y de las organizaciones no gubernamentales es tan importante. Se sabe que la implementación de este tipo de leyes suele ser lento y que la situación de pandemia agrava las injusticias y ha generado situaciones de desempleo que pueden llevar a las familias a adquirir deudas que luego las lleven a situaciones de trabajo forzado. 

El trabajo en régimen de servidumbre como delito se castiga con penas de prisión de hasta tres años y una multa, pero el bitti chakri es diferente porque no se obliga a la gente a trabajar para pagar los préstamos. Aquí no hay ningún préstamo, sólo el entendimiento de que una persona dalit está obligada a trabajar para un terrateniente, prácticamente gratis, añadió Prasad.

Por su parte, desde el departamento de lucha contra el trabajo forzoso del gobierno del estado de Karnataka, el director Revanappa K dijo que se trataba de una “práctica ancestral en la que los terratenientes utilizaban a personas de casta inferior para trabajar y les daban granos de comida a cambio. Pero hay que pagar salarios justos, no sólo granos”. 

Pero la lucha debe continuar. Como ejemplo, en el estado oriental de Odisha, Baghambar Pattanaik lideró una campaña para garantizar que los barberos y los trabajadores contratados para lavar la ropa no tuvieran que trabajar gratis para las personas de las castas superiores, lo que llevó al estado a incluir esta costumbre en las leyes contra la esclavitud. Aunque aún queda mucho por hacer, gracias a ello más de 2.000 barberos y lavanderos han recibido certificados de liberación por parte del gobierno desde que se implantó la prohibición hace una década.

La esclavitud es un problema extendido en la India, es por esto que los cambios en las normativas son tan importantes así como las redes de apoyo para que las personas se atrevan a denunciar y puedan salir de las situaciones de injusticia, como es el caso de las redes de supervivientes de esclavitud claves para los programas de prevención en la India y  de las agricultoras indias que luchan por visibilizar su trabajo y sus derechos. Juntas, las víctimas y las entidades que las apoyan, comienzan a cambiar la realidad de miles de personas que ven el futuro con más dignidad y libertad. 

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