La medida, que ha sido aprobada por el Tribunal Superior de Lahore, en la provincia de Punjab, busca dejar de revictimizar a las mujeres que sufren violencia sexual, sentando un precedente para que esta práctica sea potencialmente prohibida en todo el país.

El fallo jurídico fue inmediatamente aclamado en todo el Pakistán, sin críticas públicas de alto perfil, lo que sugiere que tiene un amplio apoyo. El periódico New York Times, en el que se reporta la noticia, cita las palabras de la Jueza Ayesha A. Malik: “Es una práctica humillante, que se utiliza para arrojar sospechas sobre la víctima, en lugar de centrarse en el acusado”.

Este tipo de examen físico -prohibido en los países vecinos de Afganistán, India y Bangladesh- se sigue realizando en Pakistán y en más de una docena de otros países donde se considera una medida de la virtud y de si una mujer es digna de confianza.

La iniciativa para lograr este cambio tan importante fue llevada a cabo por un grupo de mujeres conformado por una socióloga, una periodista, una activista, una abogada y una psicóloga, así como un miembro de la cámara baja del Parlamento, bajo la premisa de que el examen no tenía ninguna relación científica ni jurídica con los casos de violencia sexual y violaba los derechos constitucionales a la intimidad y la dignidad.

En su fallo, el tribunal de Lahore también consideró las obligaciones internacionales de Pakistán y señaló que el país es signatario de la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Los expertos encargados de aplicar ese tratado han dicho que no existe ninguna base científica o médica para la “prueba de virginidad” en los casos de violencia sexual.

La Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas llamaron a los países a derogar esta práctica en 2018 en un documento que incluye los antecedentes del tema, las pruebas científicas y las estrategias mundiales para eliminar esta práctica que “refuerza las normas socioculturales que perpetúan la desigualdad de la mujer, incluidas las opiniones estereotipadas sobre la moralidad y la sexualidad femeninas, y sirve para ejercer el control sobre las mujeres y las niñas”.

No obstante, la OMS asegura que la práctica persiste en por lo menos otros veinte países, donde se utiliza no sólo en casos de violencia sexual delictiva, sino también antes del matrimonio o incluso, en Indonesia, para evaluar la elegibilidad para el empleo.

Las víctimas de diferentes delitos sexuales y abusos necesitan el apoyo, la confianza y un trato digno que las ayude a confiar en que serán protegidas por el sistema. La “prueba de virginidad” constituye un obstáculo adicional para las víctimas de violación y sus familias, ya que se pierde el foco en lo importante que es protegerlas y perseguir a los culpables. Es por esto que este primer paso para la abolición es un avance para que cada vez más las mujeres en Paquistán puedan dejar de ser revictimizadas. 

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