La intimidación y la agresión son conductas violentas sufridas por las y los menores y adolescentes en todo el mundo, independientemente de su edad o contexto cultural, social o geográfico. Las evidencias científicas apuntan a que la violencia se aprende y se experimenta desde mucho antes de la adolescencia, la juventud o la adultez: desde la primera infancia. Por tanto, son necesarios cada vez más enfoques de investigación cuyo impacto incida en la prevención de la violencia desde edades tempranas. 

En esta línea, la investigación publicada en Qualitative Inquiry y titulada Dialogue with educators to assess the impact of dialogic teacher training for a zero-violence climate in a Nursery School (Diálogo con las educadoras y educadores para evaluar el impacto de la formación dialógica del profesorado para un entorno de violencia cero en una Escuela Infantil), desarrolla este enfoque de investigación presentando el análisis de una intervención realizada en una escuela infantil española que está consiguiendo hacer realidad el sueño de violencia cero a través de la Actuación Educativa de Éxito (AEE) denominada “Formación Dialógica del Profesorado”.

Este estudio se ha llevado a cabo desde la Metodología Comunicativa y presenta los principales elementos de transformación, identificados mediante el análisis comunicativo realizado con dos de las educadoras de la Escuela Infantil Municipal Cappont (Lleida) que, desde su transformación en Comunidad de Aprendizaje en 2004  viene desarrollando la Formación Dialógica del Profesorado. Esta AEE reúne las voces de toda la comunidad educativa que colectivamente comparte las mejores evidencias científicas de impacto social para transformar las realidades educativas a través de un diálogo igualitario. Una de las formas es a través de Tertulias Pedagógicas Dialógicas (TPD). En ellas, las educadoras de Cappont han estudiado las principales investigaciones del mundo en materia de prevención de la violencia en la primera infancia en línea con la socialización preventiva de la violencia de género. Esta analiza cómo la escuela puede aumentar la violencia justificándola, normalizándola, trivializándola o colocando el foco de atención en quienes agreden, y cómo, en cambio, puede erradicarla creando un entorno seguro donde no se tolere ningún tipo de violencia y las agresiones y los acosos encuentren siempre rechazo por parte del alumnado y de todas las personas adultas en la escuela utilizando el lenguaje del deseo y moldeando así el comportamiento y las actitudes de los niños y  las niñas

El conocimiento generado a través del diálogo sobre las investigaciones en las TPD posibilitó llevar la teoría a la práctica para crear un espacio seguro y libre de violencia desde los 0 años. Por un lado, mejorando el clima escolar. La lectura y debate de los mejores libros y teorías científicas del mundo en el campo de la pedagogía y la educación ayudó a encontrar maneras de mejorar la relación con las familias, y el personal de la escuela aprendió a empoderar a las familias reforzando las actitudes positivas y minimizando las actitudes negativas. Por otro lado, resultado del diálogo compartido sobre estas lecturas, el personal de la escuela ha adoptado un enfoque radicalmente diferente para abordar las situaciones de violencia y abuso. Las educadoras ahora se centran en los rasgos positivos que quieren promover tanto delante del alumnado como con sus familias, en lugar de prestar demasiada atención a las actitudes y etiquetas negativas. 

Así, el aprendizaje dialógico que tiene lugar en la formación dialógica del profesorado contribuye a crear una visión compartida del clima escolar ideal y a llegar a acuerdos sobre cómo lograrlo, aportando coherencia a las actuaciones de todo el personal que ha contribuido a alinear sus valores y actitudes hacia la violencia y enviando así a los niños un mensaje unánime que previene los conflictos.




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