Las investigaciones con impacto social han demostrado que, cuando en ellas se implica por igual a todos los agentes, desde el personal investigador hasta los stakeholders, desde el planteamiento y el diseño de la investigación hasta el final, todos los escenarios mejoran. Esta manera de llevar a cabo los estudios científicos es la metodología comunicativa (MC).

En el artículo Communicative Methodology: Contributions to Social Impact Assessment in Psychological Research [Metodología comunicativa: contribuciones a la evaluación del impacto social en la investigación psicológica] se ahonda en cómo contribuye la metodología comunicativa en el campo de la psicología y la evaluación de su impacto. Para demostrarlo, el equipo investigador analizó dos proyectos europeos. En primer lugar, The Chipe Project y en segundo, MEMO4LOVE. Según los resultados de CHIPE, se observaron mejoras en el desarrollo cognitivo y social de los niños y niñas participantes y, gracias a la MC, se pudieron analizar estas mejoras in itinere, o sea, durante el desarrollo del proyecto. Por el otro lado, MEMO4LOVE involucró grupos de interés como familias, profesorado y alumnado desde las premisas de la MC para que los investigadores e investigadoras pudieran realizar las diferentes tareas. 

Que la MC tenga como uno de sus pilares, el diálogo igualitario entre los y las diferentes participantes implica un gran avance en la investigación en el campo de la psicología por tres razones según lo descrito en el artículo: 1) considerar la riqueza que la diversidad de puntos de vista ofrece para avanzar hacia la co-creación de conocimiento; 2) queda demostrado que la MC es útil para contribuir a evaluar el impacto social de la investigación y 3) la ciencia queda abierta a la sociedad.

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