El juzgado de primera instancia e instrucción número 1 de Ontinyent (Valencia) dictaminó ayer, en funciones de guardia, el ingreso en prisión de cuatro de los seis detenidos en la localidad valenciana de l’Olleria por una supuesta participación en una violación grupal a una menor de 16 años según informa La Vanguardia

Estos cuatro detenidos están siendo investigados en una causa abierta por un presunto delito de agresión sexual, abuso sexual contra la menor y omisión del deber de impedir delitos, sin perjuicio de ulterior calificación. Este horrible acto violento se produjo en la madrugada del pasado sábado 26 de septiembre en un paraje cercano al casco urbano de l’Olleria. La Guardia Civil investiga si la víctima pudo haber sido intoxicada con alguna sustancia en el transcurso de una fiesta. 

No es la primera vez que en este Diario se publica y denuncia la prioridad  urgente internacional por erradicar las violaciones grupales. Hemos recogido en  numerosas ocasiones la necesidad de aplicar las evidencias científicas al respecto para frenar estos casos, como son la tolerancia 0 y el rechazo unánime hacia las personas que ejercen este tipo de agresiones, sobre todo por parte de su grupo de iguales y no solo a nivel institucional.  

Cada vez hay más chicas valientes que denuncian estos casos y más chicas y chicos que las apoyan cuando lo hacen, lo que se sabe que es fundamental para que se sigan produciendo denuncias. Sin embargo, también es cierto que en el caso de las violaciones grupales hay testigos cobardes que callan convirtiéndose en cómplices y en personas que contribuyen a que los agresores las sigan perpetrando. Como también se ha publicado en Diario Feminista, son las actitudes Bystander Intervention, que consisten en ayudar directa o indirectamente para proteger a las víctimas cuando hay sospecha o se es testigo de posibles situaciones de violencia o acoso, las que lograrán que estas violaciones nunca vuelvan a suceder. 

Son una muy buena noticia las manifestaciones públicas de rechazo que se han producido con los lemas “Si ens toques a una ens toques a totes” (Si nos tocas a una nos tocas a todas) y “Ens volem vives i amb vides dignes” (Nos queremos vivas y con vivas dignas), pero es necesario y urgente que este rechazo sea colectivo por parte de toda la ciudadanía sin excepción y, muy importante, por parte de su grupo de iguales. Hacer llegar las evidencias de cómo acabar con estas violaciones, a los y las jóvenes es una de las herramientas que les puede dar el coraje necesario para llevar la  libertad allá donde estén. 

 

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