Imagen de ONU Mujeres.

El 9 de agosto es el Día Internacional de los Pueblos IndígenasONU Mujeres emitió una declaración donde reconoció a las mujeres y niñas indígenas como agentes de cambio indispensables ante los nuevos desafíos.

Estamos viviendo un momento de crisis mundial causado por la COVID-19 que sin duda está aumentando las desigualdades que ya existían anteriormente y sufrían los colectivos más vulnerables. En concreto entre las personas más afectadas figuran las niñas y mujeres de los pueblos indígenas. Ante la situación de pandemia, que incrementa las dificultades a las que se enfrentan las mujeres indígenas, la ONU quiere recalcar que son enormes los logros, el liderazgo y la resiliencia que aportan las mujeres a la recuperación. 

El examen y evaluación de los 25 años de aplicación de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing revela las diversas formas de vulnerabilidad que enfrentan las mujeres y niñas indígenas. Podemos citar algunas de las formas de violencia que sufren y son la apropiación y despojo de tierras a gran escala, barreras a la movilidad y acceso limitado a la justicia y al poder de decisión en el hogar y la comunidad. Otro gran problema que está aumentando en estos momentos es que las mujeres indígenas también se enfrentan a problemas relacionados con el acceso a una atención sanitaria de calidad, como las tasas desproporcionadas de mortalidad materna y los problemas de salud mortales derivados de la degradación del medio ambiente. Tales circunstancias hacen que las comunidades indígenas sean muy vulnerables a la propagación de la COVID-19. 

El confinamiento también ha llevado a poner a las mujeres indígenas en alto riesgo ya que ha creado un entorno donde pueden verse sometidas con mayor facilidad a relaciones abusivas teniendo más probabilidades de verse más afectadas que las no indígenas. La restricción de la movilidad ha limitado su capacidad para denunciar la violencia y acceder a los servicios jurídicos. 

ONU Mujeres ha puesto en marcha algunas acciones para contrarrestar esta situación de mayor vulnerabilidad. Una de ellas es dar prioridad al empoderamiento económico de las mujeres indígenas —lo que incluye prestar apoyo financiero a sus empresas. Otra es  adaptar sus estrategias para la prevención de la violencia mediante actividades de colaboración entre las mujeres indígenas y los gobiernos a fin de garantizar la disponibilidad y el acceso a los servicios esenciales. La iniciativa de la ONU incluye campañas de comunicación en lenguas indígenas, acceso a equipos de prevención y suministro de dispositivos móviles para permitir el acceso a información importante. 

Las voces de las mujeres no pueden quedar excluidas ya que son imprescindibles para liderar cambios sociales de recuperación y reconstrucción como los que ahora requiere el momento que vivimos. Esta idea quedó reflejada en el comunicado emitido por la ONU: “ha llegado el momento de que aprendamos de su resiliencia frente a la adversidad y de que los Estados les otorguen el lugar que les corresponde como líderesas influyentes”. 

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