Mujeres manifestándose // ohchr.org

Sudán  ha dado un paso importante al criminalizar la práctica de la mutilación genital femenina (MGF), de acuerdo con Thomson Reuters Foundation News. El marco legal penal recientemente aprobado castiga con una pena de prisión de tres años y una multa a toda persona que practique la MGF en cualquier establecimiento médico u otros lugares.  Queda pendiente por ello criminalizar la violación conyugal o el matrimonio infantil.

Además de la tortuosa práctica y las precarias condiciones en las que se realizan, en las que se producen hemorragias y posteriores infecciones que pueden causar la muerte de las jóvenes, la mutilación genital femenina tiene consecuencias nefastas para la salud a lo largo de toda su vida como, por ejemplo, en el momento del parto. Según datos de las Naciones Unidas, nueve de cada diez niñas en el Sudán musulmán son mutiladas por sus mayores y en todo el mundo se calcula que la cifra asciende a 200 millones de niñas y jóvenes. 

Esta decisión ha sido gratamente acogida por  las activistas contrarias a esta práctica y la han recibido como el inicio de una “nueva era” para las mujeres africanas. Aún así, los grupos de mujeres que luchan por sus derechos advierten de la resistencia que a nivel cultural puede seguir habiendo, puesto que la MGF se considera una práctica necesaria para poder casar a las hijas, además de la posibilidad del silencio y la inacción por parte de testigos o de personal de la administración pública ante las denuncias recibidas. 

A pesar de ello, se reconoce esta nueva conquista democrática por poner en el núcleo de las nuevas políticas la protección de los derechos de las mujeres y por contar con un gabinete de mujeres para diseñarlas y legislarlas.

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