¿Cómo algunos hombres se desbocan sexualmente como si aún fueran primates primigenios sin contención social? 

Cuando hace poco salieron a la luz acusaciones de haber perpetrado acoso sexual, Plácido Domingo reconoció tímidamente que quizás se había ultrapasado en sus relaciones con colegas femeninas. Sin embargo, se excusó añadiendo que eran otros tiempos, otros contextos, aquellos de su juventud y madurez, no los actuales de su edad provecta. Pero, a fin de cuentas, cuando están a punto de publicarse las conclusiones de la investigación llevada a cabo por el Sindicato de Artistas Musicales Americano (AGMA) el tenor se ha anticipado y ha admitido comportamientos reprobables. Unas primeras consecuencias han sido la anulación de su participación en óperas y conciertos diversos y la muy dolorosa afrenta de que su nombre haya sido retirado del Centre de Perfeccionament Palau de les Arts de Valencia.

Triste final para la carrera y los postreros años de vida de un gran tenor que, además, se ha mostrado afable y generoso con sus iguales. Conservo el recuerdo de un concierto de hace unos años en el cual actuaba un joven contratenor que se hallaba en los inicios de su carrera. Un Plácido Domingo en la cumbre; un principiante en mantillas y cohibido a su lado. Al finalizar y hora de los aplausos, el divo lo empujó con tacto para destacarlo en primer término, retirándose él con modestia. Fue un gesto que converso en la memoria e hizo que catalogara al tenor de gran persona. De hecho, así era considerado por la opinión pública en general.

Hasta que unas mujeres han descorrido el velo y se ha sabido de su incontinencia y su abuso de poder. Lástima de esta debilidad de pequeño hombre laminando su potencia de gran cantante.

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