Este viernes el Consejo de Ministros presentaba el IV Informe de seguimiento del Plan Integral de lucha contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. En él se exponen los datos relativos al 2018, en que la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género, a través de las entidades encargadas de proporcionar asistencia a mujeres en situación de prostitución, detectó y atendió a 13.317 mujeres con signos de trata o explotación sexual. Entre ellas, 4.302 mujeres presentan claros indicios de trata con fines de explotación sexual y las 9.028 restantes son víctimas de explotación sexual.

Son cifras que no dejan indiferente y visibilizan la magnitud de una de las formas más dramáticas de esclavitud del siglo XXI y de violencia de género. Se sabe además que estas cifras, según datos que ofrecen investigaciones como End Trafficking, ya compartidas en este medio, no representan ni la mitad de los casos existentes en España, tal y como reconoce la Guardia Civil en sus informes desde 2008. 

Según las evidencias científicas que aporta la investigación End Trafficking, Naciones Unidas define la trata como la captación, traslado y posterior acogida de una persona, bajo amenaza, violencia, engaño, rapto o mediante cualquier otra forma de coacción, o abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad, que tenga como fin la explotación sexual. Al mismo tiempo señala que casi la totalidad de las víctimas son mujeres. La trata con fines de explotación sexual está estipulada como delito, vulneración de los derechos humanos y una forma extrema de violencia de género.

El informe del Gobierno, en sus conclusiones, señala la existencia de una mayor conciencia de trabajo común, especialmente positiva respecto al proceso de intervención con la víctimas de trata, y también resalta como positiva la colaboración de la sociedad civil. Al mismo tiempo plantea la necesidad de aumentar el conocimiento por parte de la sociedad española sobre la problemática de la trata y su vinculación con la prostitución. Y destaca el incremento de los fondos orientados a la detección y asistencia a las víctimas de trata como un gran paso en el mantenimiento de una red estable de recursos y especialización ante situaciones de vulnerabilidad.

Son conclusiones que arrojan esperanza en la erradicación de la trata con fines de explotación sexual en España. También, contar con investigaciones que ya ofrecen evidencias científicas sobre aspectos clave para conseguirlo. Entre ellas, los factores de vulnerabilidad asociados a los itinerarios de vida vinculados con la trata y la explotación sexual que contribuyen en la identificación de aquellos factores que acercan y alejan de las redes de trata con fines de explotación sexual, para trabajar desde medidas de prevención e intervención que consigan proteger a las mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad de esta violencia tan extrema.

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