Uno de los principales retos de la salud es empoderar a los y las pacientes para que puedan llevar a cabo un autocuidado responsable. Cuando nos referimos a enfermedades crónicas, este tema es especialmente relevante. Es el caso, por ejemplo, de la diabetes, que requiere que los y las pacientes tomen muchas decisiones relacionadas con su salud, a menudo fuera del contexto médico estrictamente formal.

En esta línea, el acceso a la información y la educación son dos factores clave para que los pacientes puedan gestionar tomar sus propias decisiones, gestionar sus tratamientos y, en definitiva, mejorar su calidad de vida. Esta fue una de las conclusiones del debate conjunto entre el Grupo Clínico Traslacional en Diabetes y la Asociación Nacional de Informadores de Salud. Para que esto suceda, la relación entre profesional y paciente tiene que tender a ser una relación igualitaria, donde el o la paciente pueda consultar cualquier duda y obtener información fidedigna.

Actualmente, se está trabajando para conseguir esta realidad que podría representar importantes avances para los 199 millones de mujeres de todo el mundo que sufren diabetes. Teniendo en cuenta la tendencia al alza que tiene esta enfermedad, las iniciativas que impliquen avanzar en esta dirección suponen grandes mejoras para la autonomía y calidad de vida de todas las mujeres con diabetes.

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