La semana pasada se vio en televisión cómo una diputada comparaba el feminismo con el cáncer. Es una barbaridad por parte de quien lo diga, comparar una enfermedad que hace mucho daño a las personas que la padecen y a su entorno con el movimiento feminista.

Muchas mujeres en el mundo luchan por sus derechos como personas, por la igualdad entre hombre y mujeres, por acabar con las violaciones y a ser asesinadas solo por ser mujeres o niñas/ niños.

La diputada misma ocupa ese lugar de privilegio gracias a que otras mujeres lucharon para que las mujeres ocuparan esa tribuna en la Asamblea de Madrid. Pero la representante no tuvo bastante con ese comentario, también dijo que las mujeres se empoderan cosiendo botones. Estaría bien saber cuántos botones ha cosido ella en su vida para estar tan empoderada.

Desde los 11 años he estado cosiendo botones y aseguro que hacen falta más cosas para que una mujer pueda sentirse en igualdad con los hombres y con mujeres que han podido tener unos estudios académicos.

Coser es una profesión muy digna tanto para mujeres como para hombres, que también hay sastres, modistos o simples maquinistas. A mí me ha servido para ganarme la vida, pero para empoderarme me ha faltado tener una formación que no tuve en su momento, porque las niñas, si sabían poner su nombre y firmar y ¡coser!, ya les bastaba.

Lo que es necesario para empoderar es una educación en la que se enseñe, entre todos y todas, igualdad y convivencia.

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