unsplash

Un equipo de investigación árabe de la BBC News ha destapado una red dedicada al tráfico de esclavas domésticas, uno de los tipos de esclavitud contemporánea, alojada en las grandes firmas tecnológicas estadounidenses Google, Apple y Facebook. El trabajo periodístico ha hecho visible la red ubicada en Kuwait que, con el apoyo de la ONU, ha conseguido el pronunciamiento del gobierno kuwaití y de las compañías tecnológicas, que han anunciado que van a actuar para detectar y prohibir toda práctica que vulnere los derechos humanos. 

Hasta la fecha, según publican, Facebook ha prohibido el hashtag #maidsfortransfer. Mientras, Apple y Google anuncian que están trabajando con desarrolladores de aplicaciones para prevenir mejor las actividades ilegales en sus plataformas, aunque no se han tomado medidas significativas ni acciones legales contra las plataformas en un país donde nueve de cada diez hogares cuenta con empleadas domésticas.

Su investigación se inició por medio de una de las aplicaciones más populares, 4Sale, que se podía descargar desde Apple Store y Google Play, y se promocionaba con un hashtag que se difundía a través de Instagram, de la compañía Facebook. Tal y como denuncian, a través de aplicaciones como ésta, miles de mujeres de todo el mundo, incluso menores, son compradas y vendidas ilegalmente como empleadas domésticas, siendo tratadas como mercancía.  El equipo de periodistas, haciéndose pasar por una pareja interesada en la compra, asegura que se hablaba abiertamente de precios o se filtraba por razas haciendo uso frecuente de un lenguaje racista, así como explícitamente se aludía a conductas como apoderarse de los pasaportes y teléfonos de las esclavas domésticas. 

Bajo este sistema, conocido como Kafala, la mujer se convierte en un persona sin derecho a renunciar o cambiar de trabajo, o abandonar el país sin permiso de quien haya pagado por ella, es decir, pierde todos sus derechos, incluso los más básicos, como el descanso, quedando a expensas de la persona que la ha comprado. Además, permite a los compradores vender de nuevo a la esclava doméstica, creando un mercado negro no regulado que deja a las mujeres y niñas vulnerables al abuso y la explotación. 

La relatora especial de la ONU sobre formas contemporáneas de esclavitud, Urmila Bhoola, constata la existencia de un mercado de esclavas online. Igualmente, el equipo de periodistas denuncia  que no solo está ocurriendo en Kuwait, sino también en más países, como este medio ya ha publicado.

Sin duda, el periodismo ético también contribuye a que la ciudadanía nos sensibilicemos y actuemos, colaborando en la denuncia de este tipo de situaciones que podamos detectar en nuestro entorno. 

Secciones: subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación