Según un nuevo estudio del Instituto para la Investigación de Políticas Públicas (IPPR), casi el 10% de las mujeres trabajan en empleos con un alto potencial de automatización, en comparación con solo el 4% de los hombres. Las mujeres dominan el comercio minorista y la administración, dos áreas que parecen ser las más avanzadas para la automatización. 

La paradoja tecnológica demuestra que las personas en puestos de trabajo que se consideran altamente especializados o altamente calificados (cirujanos o abogados, por ejemplo) son, en teoría, más fáciles de reemplazar que las personas con puestos de trabajo que se consideran de baja categoría pero que tienen un componente humano central -cuidadores o jardineros, por ejemplo. Sin embargo, las tareas mayoritariamente vinculadas a las mujeres tienen momentos interpersonales e íntimos junto con procesos repetitivos, por lo que el robot inteligente buscará reemplazar elementos del trabajo, en lugar de personas completas.

Las dudas que plantea la automatización del trabajo y los retos para las mujeres están aún en proceso de investigación y evaluación, teniendo en cuenta la precariedad, o no, a que podría llevar a algunas mujeres que se dedican específicamente a las tareas de cuidados.

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