Harriet Tubman

Nacida esclava, luego abolicionista, activista política y sufragista, la imagen de Harriet Tubman aparecerá en los billetes de 20 dólares. Sin embargo, no será en 2020, como estaba previsto, sino que habrá que esperar al 2028. A la Administración Donald Trump no le satisface la historia de esta mujer, de forma que demorará el reconocimiento que la Administración Barack Obama había proyectado para el próximo año.

Araminta Ross vino al mundo en 1820, en Maryland, y lo abandonó en 1913, habiendo gozado de una longevidad insólita para una persona que ya de muy niña comenzó a ser maltratada, latigazos incluidos, por sus diversos dueños. Lo soportó hasta cumplir los 29 años, edad en la que consiguió escapar y llegar hasta Filadelfia, zona en la que el abolicionismo iba tomando cuerpo. Ya instalada, demostró que era incapaz de pensar solo en sí misma al arriesgarse a regresar a Maryland en numerosas ocasiones para rescatar no solo a miembros de su familia sino a otros esclavos. Docenas de viajes nocturnos hacia la libertad.

Había adquirido el nombre de Harriet Tubman al casarse en 1844 con John Tubman, un negro libre del cual se divorciaría en 1851. Más adelante, finalizada la Guerra Civil, de nuevo contrajo matrimonio, esta vez con un hombre veintidós años más joven. Fue en 1869, con un veterano de la guerra llamado Nelson Davis, también negro, por supuesto, que fallecería en 1888.

En la última etapa de su vida, Tubman participó con fuerza en el movimiento sufragista, continuando activa hasta el final de sus días, cuando una neumonía acabó con ella a los 93 años de edad. Al año siguiente, 1914, sus méritos ya fueron reconocidos con una placa conmemorativa erigida en Nueva York. Un siglo más tarde, el homenaje se plasmará en forma de billete de banco, aunque a Donald Trump no le guste y lo difiera. Al actual presidente de los Estados Unidos no le satisface este tipo de épica. El prefiere la de la confrontación, la amenaza, el desprecio, la del hombre blanco como preeminencia. El tiempo dirá, pero no cabe esperar que dentro de cien años su imagen sea promovida en billete alguno de curso legal.

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