El sábado 15 de junio fue el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez y CEOMA (Confederación Española de Mayores, entidad de referencia de las personas mayores y defensora de sus derechos) se sumó al buen trato de las personas mayores celebrando este día.

La Asamblea General de Naciones Unidas, en su resolución 66/127, designó el 15 de junio como Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. En muchas partes del mundo el maltrato de los ancianos pasa desapercibido ocultándose y considerándose como un asunto privado. La celebración de este día nos hace conscientes de esta lacra social y del sufrimiento que están viviendo un gran número de personas mayores, lo que constituye  un gran problema de salud pública y social a nivel mundial.

Las cifras muestran la magnitud de esta problemática. En el último año 1 de cada 6 personas mayores de 60 años sufrió algún tipo de abuso en sus comunidades según indican desde Naciones Unidas. Los datos apuntan que se prevé que haya un aumento del problema por el envejecimiento de la población en muchos países. La ONU informa que esta cifra es muy probable que sea inferior a la real ya que sólo se notifica 1 de cada 24 casos, en parte porque los afectados suelen tener miedo de informar a sus familiares, amigos o autoridades. En el manifiesto para frenar el maltrato a las personas mayores, CEOMA explica que el silencio de las víctimas puede estar motivado por diferentes causas como sentimientos contradictorios cuando se produce en un entorno de confianza, miedo a represalias, falta de conciencia, aislamiento social o deterioro cognitivo.

Es importante saber que no es un problema de los países en desarrollo sino que afecta a cualquier país, por lo que requiere una respuesta mundial global. Esta respuesta ha de incluir la prevención para poner en marcha actuaciones que aseguren una protección para que puedan vivir sin ser agredidos, expoliados o desatendidos.

La ONU ofrece algunas recomendaciones preventivas que incluyen la implicación de toda la comunidad. La población en general podemos estar atentos a los indicios de maltrato y nos podemos informar de las vías para obtener ayuda y denunciarlo. También se recomienda que las personas mayores estén en contacto con amigos y familiares, conocer sus derechos y pedir ayuda a servicios profesionales.

Según la Organización Mundial de la Salud, aunque las variaciones de salud de las personas mayores son genéticas, los entornos físicos y sociales como las viviendas, el vecindario y las comunidades son de gran importancia para la mejora de la salud. En este mismo diario ya se publicó un artículo donde podíamos leer los nueve denominadores comunes que son promotores de una vida larga y saludable, entre los que se encuentran la pertenencia a un grupo o estar cerca de la familia.  

Para lograr el objetivo de proteger a las personas mayores garantizando su derecho a vivir seguras y felices, tendremos que tener en cuenta las investigaciones que hay al respecto que muestran el papel decisivo que tienen las comunidades promoviendo sentimientos de aprecio y apoyo, evitando el aislamiento que las hace más vulnerables y ofreciendo una red de solidaridad que, en el caso que se produzca el maltrato, facilite la detección y la denuncia.  

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