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Las elevadas cifras de violencia de género y de abuso sexual nos indican que estamos frente a un problema mundial. Se estima que uno de cada cinco niños y niñas en Europa ha sufrido violencia sexual. Estas estadísticas indican que es probable que entre las personas cercanas, amistades, familiares, amigas, vecinas… haya mujeres que estén sufriendo o hayan sufrido este tipo de violencia. 

Las investigaciones muestran que, para que puedan superar con éxito esa vivencia y convertirse en supervivientes,  es clave que cuenten con una red de apoyo que las crea, las apoye y acompañe. Los relatos de las víctimas que sufren violencia de género o abuso sexual coinciden en que, más duro que sufrir esa violencia, es el hecho de contarlo y que no te crean, que te cuestionen o te juzguen, es decir, sentir que estás sola.  

A lo largo de la historia se han buscado antídotos para luchar contra las enfermedades o dolencias… En este caso, el antídoto ante la soledad que sienten las víctimas cuando deciden romper el silencio y buscar ayuda lo tenemos al alcance de nuestras manos y tiene que ver con sacar a la luz uno de los mejores sentimientos y valores de la humanidad, la solidaridad.

Cuando una amiga, hermana o conocida decide contarte que ha sufrido o está sufriendo violencia de género o abuso sexual, puede que no sepas qué decir o cómo ayudarla. Incluso, con la mejor de las intenciones, puede que le hagas preguntas que la hagan sentir cuestionada. Por ello es importante estar preparadas por si necesitamos ofrecer un acompañamiento exitoso.

La organización No More nos ofrece herramientas muy útiles para poder solidarizarnos con esa persona y, de esta forma, ayudarla a pasar de víctima a superviviente. Algo que nos recomiendan es recordar que en esos primeros momentos no debemos actuar como expertos sino que debemos ser amigas y amigos. Desde la amistad y con algunas de las ideas que encontramos en su página podremos ser ese antídoto y solidarizarnos con ellas o ellos:

Escucha sin juzgar

Puede ser que sea la primera vez que lo cuente, por ello escucha sin juzgar ni culpar y hazle saber que no está sola. Puede que no sea necesario decir nada, simplemente escuchar ya disminuye el peso del aislamiento, el secreto y la autoculpa.

Hazle saber que la crees

Hacerle saber que la crees puede cambiar la vida de esa persona. Dejar claro que la culpa es de quien lo hizo y que nadie merece, haga lo que haga, ser herido de esta manera. No le preguntes sobre lo que hizo o no hizo porque, aunque de forma inconsciente, le puedes transmitir que es responsable de lo que le pasó.

Apoya sus decisiones

Puede ser bastante tentador intentar ponerle “solución” a lo que ha ocurrido, pero no le ayudará tanto como si escuchas qué decisiones quiere tomar y las apoyas. Esto sí que puede tener un impacto en la vida de un superviviente. También es importante asegurarle confidencialidad sobre lo que te ha contado.

¿Es diferente cuando la víctima/superviviente es un hombre?

Al igual que en el caso de las mujeres, escuchar, creer y respetar las decisiones que quiere tomar son cruciales para apoyar a un hombre que ha sufrido abusos. Puede que necesite hablar de que pedir ayuda es un acto de valentía. Conocer que uno de cada seis hombres ha sufrido abuso sexual en la niñez y uno de cada cinco experimenta algún tipo de asalto sexual en su vida puede contrarrestar las normas estereotipadas sobre la masculinidad y ayudarlo a sentirse menos aislado y solo.

Cuando los hombres y las mujeres se solidarizan en comunidad escuchando, creyendo y apoyando siempre a las víctimas y rechazando de forma contundente a quien agrede y utiliza la violencia, sin justificación ninguna, el deseo de acercarnos más y más a un mundo libre de violencia se vislumbra con más claridad.   

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