Desde su inicio, el feminismo siempre ha sido construido conjuntamente por mujeres y hombres. Hay un relato muy extendido que sostiene que las mujeres creamos el feminismo que, con su avance, fue descolocando a los hombres que siempre nos habían dominado y ahora algunos quieren cambiar y les ayudamos a construir nuevas masculinidades. Este relato solo se puede mantener apoyándolo en el desconocimiento de las evidencias científicas y en fakes, en falsedades.

Por poner solo un ejemplo, se dice continuamente que Mary Wollstonecraft con su obra Vindicación de los derechos de la mujer (1792) fue quien inició la defensa de los derechos de las mujeres. En realidad, ya Nicolas de Condorcet, había defendido tres años antes en un artículo el derecho de voto de las mujeres e insistió en esa idea en su libro Sobre la admisión de las mujeres en el derecho a la ciudadanía, publicado en 1790. ¿Qué hacía mientras tanto Mary Wollstonecraft? En ese mismo año 1790 publicaba La vindicación por los derechos de los hombres.

En ese falso relato se basan las afirmaciones que tan seriamente perjudican al feminismo, a la igualdad de derechos y a la superación de la violencia de género. La idea de que todos los hombres son machistas gusta mucho a los acosadores porque sirve para atacar a los hombres que luchan junto con nosotras contra sus acosos. Quienes perjudican las nuevas masculinidades diciendo “todos los hombres somos machistas” se autoatribuyen autoritariamente la representatividad de todos los hombres. No deben hablar en nombre de los chicos no machistas, realmente feministas que luchan conjuntamente con nosotras.

El pasado 1 y 2 de marzo, se celebraba el I Congreso de Ciencia, Feminismo y Masculinidades, una muestra clara de cómo el feminismo avanza en la lucha conjunta entre hombres y mujeres en diálogo igualitario y sin ocultar las evidencias científicas, al contrario, poniéndolas a disposición de todas las personas. Las mujeres hemos construido el feminismo desde sus inicios conjuntamente con hombres feministas y ahora los hombres están construyendo las nuevas masculinidades alternativas conjuntamente con nosotras. Y lo hacemos en diálogo igualitario, sin atacarnos, sin insultarnos, sin gritar, sin ningún tipo de violencia.

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