Ayer el congreso aprobó por unanimidad el encargo de estudiar el impacto que supondría incluir la categoría no binaria en la documentación oficial de estado.  

La realidad social nos muestra cómo hay un número creciente de personas que no se sienten reconocidas en la categoría de hombre y mujer a la hora de señalar esta opción en los diferentes formularios que completamos a lo largo de la vida. 

De hecho, en varios congresos internacionales científicos ya existe la posibilidad de escoger más categorías aparte de las habituales, e incluso se da la opción de no desvelarlo. Habrá que esperar el resultado del estudio, y los debates posteriores, pero es un primer paso.  

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