Hoy iniciamos la serie de artículos «Periodismo Valiente» con una periodista histórica y referente, Ida B. Wells reconocida por el gran impacto social que tuvo su trabajo a pesar de las amenazas.
La periodista afroamericana Ida B. Wells documentó con datos la violencia racista, desmontó las falsedades utilizadas para justificarla y convirtió la investigación periodística en un medio para mejorar la sociedad. En 2020, casi nueve décadas después de su muerte, recibió una Mención Especial en los Premios Pulitzer.
Ida B. Wells (1862–1931) fue una de las grandes pioneras del periodismo de investigación estadounidense. A partir de 1892 investigó sistemáticamente los linchamientos de personas afroamericanas en Estados Unidos y, en lugar de reproducir las acusaciones con las que se pretendía justificarlos, volvió a los hechos: entrevistó a testigos y familiares, consultó registros, contrastó informaciones y recopiló nombres, fechas, circunstancias y patrones para desvelar la verdad de los crueles linchamientos de aquella época.
Nacida el 16 de julio de 1862 en Holly Springs, Mississippi, en una familia sometida a la esclavitud antes de la abolición, Wells llegó a ser una de las periodistas de investigación más influyentes de la historia de Estados Unidos. Fue también profesora, editora, activista por los derechos civiles y defensora del sufragio femenino.
Se atrevió a investigar las explicaciones que nadie cuestionaba
Su investigación adquirió una dimensión decisiva en 1892, después de que tres hombres negros —Thomas Moss, Calvin McDowell y Henry Stewart— fueran linchados en Memphis. Moss era amigo de Wells. Tras esta tragedia, ella empezó a investigar sistemáticamente los linchamientos que se cometían en Estados Unidos para desvelar la verdad que había detrás de ellos.
Obras como Southern Horrors (1892) y A Red Record (1895), recogieron sus investigaciones, cuestionaron narrativas ampliamente difundidas y mostraron que detrás de muchos linchamientos existían factores como la intimidación racial, la competencia económica o el ejercicio de derechos políticos y no las acusaciones falsas que se vertían a las personas linchadas. Su periodismo tuvo un coste enorme: las instalaciones de su periódico fueron destruidas y recibió amenazas que le impidieron regresar con seguridad a Memphis. Su trabajo contribuyó a transformar los linchamientos en una cuestión de debate nacional e internacional y a construir el posterior movimiento organizado contra esta violencia.
“Pero las amenazas no pueden silenciar la verdad”
But threats cannot suppress the truth es una cita de Wells que se recoge en su libro A Red Record (1985) que ejemplifica tanto lo que investigaba como lo que sucedía en su propia vida, no se puede enterrar la verdad por mucho que se quiera amenazar, y ella como recogía en otros escritos, prefería la libertad de seguir trabajando para visibilizar esta injusticia que vivir atrapada.
Ida B. Wells era copropietaria y editora del periódico Memphis Free Speecht. Recibió diversas amenazas y represalias. Mientras se encontraba fuera de Memphis, una multitud destruyó las oficinas y la imprenta del periódico. También fue amenazada de muerte y no pudo regresar a la ciudad en condiciones de seguridad. Sin embargo, el ataque no consiguió silenciarla.
Wells continuó publicando desde otras ciudades y realizó viajes por Estados Unidos y el Reino Unido para exponer internacionalmente los linchamientos. Según la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, sus informes y conferencias contribuyeron a despertar la conciencia internacional sobre esta práctica y a movilizar a la ciudadanía, asociaciones de mujeres y movimientos de defensa de los derechos civiles.
Su trayectoria demuestra que la libertad de prensa no depende únicamente de que exista formalmente la posibilidad de publicar. También requiere proteger a quienes investigan poderes, discursos y violencias que determinados sectores desean mantener fuera del escrutinio público.
Ida B. Wells no confundió la neutralidad periodística con la reproducción acrítica de las versiones que legitimaban la violencia. Investigó precisamente porque las explicaciones dominantes no se correspondían con los hechos. Su legado recuerda que el rigor no consiste en situar al mismo nivel una vulneración de derechos y la narrativa empleada para justificarla. Consiste en investigar, comprobar las evidencias y ofrecer a la ciudadanía la información necesaria para comprender la realidad.
Una de las ideas atribuidas a Wells resume su concepción del oficio: las personas necesitan conocer lo que ocurre antes de poder actuar y la prensa tiene un papel fundamental. Su periodismo produjo conocimiento, cuestionó falsedades, movilizó apoyos internacionales y visibilizó información que después utilizarían las organizaciones de derechos civiles para mejorar la sociedad.
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