Noemí Pereda escribió sobre un artículo que yo había publicado “poco sabe de víctimas el autor del artículo”. ¿Puede considerarse experta alguien que habla públicamente de un artículo no solo sin haberlo leído, sino también sin haber mirado mi firma o al menos mi foto? ¿Puede considerarse feminista quien atribuye a los hombres lo que hacemos las mujeres?
Pero lo más grave es que diga públicamente que “poco sabe de víctimas” a quien, como yo, ya denuncié mi caso a los 11 años. He tenido la suerte de la ayuda profesional de una psicóloga excelente, que nada tiene que ver con esta “experta” y también he tenido la suerte de amistades con las que pude afrontar lo que viví.
Cuando aclaré que yo era víctima, su respuesta fue “si eres víctima de cualquier delito, puedes notificarlo a la autoridad competente”. ¿Puede considerarse experta y que no sepa, en la práctica, que siendo adulta es opcional para mí denunciar o no lo que sufrí de menor? Además yo ya lo había denunciado. Quizá, conociéndonos tan poco, no se imagina que haya menores que ya hayan denunciado con esa edad. Quien habla de nosotras sin nosotras comete errores elementales que nos hacen muchísimo daño.
Es una muy buena noticia para las víctimas y supervivientes de abusos a menores que la psicología que es imprescindible para nosotras esté asumiendo ya los requisitos de co-creación e impacto social de la actual investigación científica en todos los ámbitos. La co-creación exige que no se hable de las víctimas sin nuestras voces. Que por el contrario, se elaboren los conocimientos científicos sobre las víctimas en diálogo continuo con nosotras.
Cada vez más grupos de investigación están reorientándose hacia el requisito de impacto social de tener como finalidad la mejora de la vida de las víctimas y supervivientes y no la promoción profesional individual de “expertos” o “expertas”. Y esa mejora no puede evaluarse sin sus voces, que tienen que estar presentes, no solo en la contestación a cuestionarios o entrevistas, sino también en la elaboración de las interpretaciones y evaluación de su impacto. Por esta razón se están reorientando desde el análisis del problema a las soluciones científicamente contrastadas. Es decir, desde las evidencias científicas en general hacia su subconjunto de las que ya han demostrado su impacto social, la mejora de las vidas de las víctimas y supervivientes.
Hay cada vez más grupos de investigación de psicología y también interdisciplinares que están aprovechando su rica experiencia investigadora para reorientarla hacia esos dos requisitos de co-creación e impacto social. El refugiarse en el modelo anterior es ya cada vez más rechazado por la mayoría de víctimas y también por las comunidades científicas.
👀 Visitas: 521
Comparte esto:
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir
- Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
- Más
