Foto de Kristina Flour en Unsplash.
Desde que rompí el silencio y revelé los abusos sexuales que sufrí siendo menor por parte de un profesor particular, así como las campañas perversas de difamación destinadas a acallar mi testimonio, estas campañas no han hecho más que intensificarse. Cuanto más públicamente hablaba, más agresivas se volvían.
Estos días he leído a algunas personas decir que creen a las víctimas, pero no es cierto. Muchas saben lo que ocurrió y, aun así, lo invisibilizan. Incluso se oculta información de forma deliberada. No se trata solo de que no me crean: hay quienes, sabiendo la verdad, la esconden. De ese modo reproducen exactamente lo que siempre ha hecho el abusador: silenciarme y machacarme.
Quienes sí me escucharon, creyeron y apoyaron desde el principio fueron mis compañeras y compañeros de CREA, que continúan a mi lado pese a la violencia de la campaña en su contra. Entre ellos, quien está recibiendo más represalias es, por supuesto, Ramón Flecha.
Desde hace más de veinte años, cuando rompí el silencio, el abusador inició desde el anonimato una campaña de acusaciones falsas. Esta ha tenido importantes momentos de apoyo público en tres ocasiones: 2004, 2016 y ahora en 2025. Las acusaciones anónimas que hoy se difunden contra mí y contra quienes me apoyan son exactamente iguales —copiando incluso frases— a las que ese abusador de menores ha repetido durante años. Muchas de las que dicen «creer a las víctimas» me niegan a mí esa condición, y en cambio la otorgan a quienes me revictimizan y ejercen violencia aisladora contra quienes se mantienen a mi lado. Y lo hacen a sabiendas.
Es gravísimo someterse al abusador cuando se conoce la verdad. Ocultarla conscientemente y ponerla al servicio de intereses propios alcanza un nivel de maldad y violencia macabro, inaudito.
Además, recientemente ocho becarias de CREA reportaron a la comisión de igualdad presuntos comportamientos de abuso de poder por parte de profesoras senior. Tanto CREA como Ramón Flecha y yo misma hemos apoyado a las presuntas víctimas. Sin embargo, muchas de las personas que dicen creer a las víctimas niegan también a estas ocho jóvenes su condición de víctimas, y se la atribuyen a las personas denunciadas por presunto abuso de poder.
Llevo sufriendo violencia de forma continuada desde que era menor. Lo que estáis haciendo estos días me está revictimizando de manera aún más profunda, con consecuencias muy graves para mi salud, y todas lo sabéis. Estáis pervirtiendo el lema «yo sí te creo» al negar la identidad de víctima a quienes lo somos, y otorgársela a quienes nos agreden. Estáis repitiendo exactamente lo mismo que ha dicho siempre mi abusador. Todo esto está documentado y saldrá a la luz, en el momento adecuado y por los cauces correspondientes.
No lograréis silenciarnos. Seguiremos alzando la voz quienes sí escuchamos, creemos y apoyamos a las víctimas.
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Presidenta de la Asociación CSAS (Survivors of Children Sexual Abuse) – Science and Friendship. Directora de DF Diario Feminista. Profesora de Periodismo y Comunicación Universitat Autònoma de Barcelona.
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