Este es el testimonio breve de lo que viví siendo becaria y de cómo el relato de algunas personas muchas veces busca encubrir la realidad.

Es increíble cómo una profesora universitaria que se dedica públicamente a hablar sobre violencia y buen trato puede actuar de manera completamente opuesta en otros espacios. Además, ahora se presenta como  presunta  víctima del CREA, siendo ella quien me lo hizo pasar realmente mal a mí, entre otras compañeras, y fue CREA quien me apoyó.

Antes del 4 de marzo de 2023 ya ocurrieron otros incidentes, pero ese día fue clave y derivó en algunas acciones más en el futuro. Aquel 4 de marzo, esa profesora universitaria me citó expresamente con un “te veo al acabar”. Lo que parecía ser una charla corriente terminó en un episodio profundamente doloroso. Tras ese encuentro, terminé en el baño de la universidad llorando sin parar. Tengo conversaciones guardadas de ese mismo momento donde le explico a otra persona lo destrozada que me sentía. Estuve allí unos 20 minutos sin poder calmarme.

Cuando finalmente salí del baño, me encontré de nuevo con la profesora que, minutos antes, me había tratado de manera inconfesable. Grabé dos audios contándole a alguien que la acababa de ver y que sentía miedo. Estos audios también los conservo. Guardo además los mensajes de un compañero becario, Aitor Alzaga, que había presenciado parte de la situación y que se había acercado a darme apoyo mientras ocurría el incidente, preguntándome cómo estaba y mostrándome su preocupación.

El 7 de marzo grabé audios detallando exactamente lo que esa profesora me dijo días antes, en el hall de la universidad y delante de más personas. Nada de suposiciones ni rumores: todo quedó registrado. También conservo conversaciones del 6 de julio de 2023, donde relato cómo esta misma persona “me la volvió a liar”, aunque en esa ocasión ya contaba con más respaldo de otras compañeras.

Mi madre siempre me ha animado a contárselo a Ramón Flecha. Ella sabía que él me apoyaría, ya que siempre se ha posicionado a favor de las víctimas. El 19 de julio de 2024 lo hice, ¡por fín me atreví a romper el silencio! Escuchar a otra becaria, Alba Crespo, explicar su relato y su sufrimiento con esta misma profesora universitaria fue lo que me animó a contarlo. El apoyo que recibí por parte de Ramón Flecha es inexplicable y al día siguiente recibí un precioso mensaje de apoyo. Este mensaje también lo conservo. Desde aquel día, todo cambió.

Lo bueno de la era digital es que nada se pierde. Audios, mensajes y testigos confirman que fue ella quien tuvo actos indebidos conmigo, mientras que las personas, como Ramón Flecha, a las que ahora intenta señalar, siempre me brindaron —y me siguen brindando— apoyo.

Lástima que una televisión pública no nos escuche a las víctimas y difunda masivamente la voz de las que nos agredieron encima presentándolas como víctimas para legitimar que las crean.

No permitiré que su relato falseado manche mi historia ni el compromiso de quienes me sostuvieron en los peores momentos. Todas las pruebas son claras y desmienten completamente el discurso de esta profesora universitaria. Es más, demuestran que lo ocurrido es completamente contrario.

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