Una de las raíces más antiguas y carcas del machismo y la violencia es la doble moral. Hace milenios los peores hombres clasificaban con ese dualismo a las mujeres: unas para esposas y otras para prostitutas. La pereza de intelectuales que potencian los medios, que no leen ni de lo que hablan, fomenta que la publicidad del capital depredador imponga como si fuera nueva esa doble moral simplemente cambiando la forma de llamarla y poniendo nombres en inglés.

El capital depredador se propuso y logró que muchas mujeres fumaran presentando esa actividad como moderna, avanzada e incluso feminista; lograron muchos beneficios a costa de que todavía hoy muera una mujer cada minuto a causa del tabaco. Ahora ese capital depredador promueve “friend-zone, fuck-zone” y otras formas de doble moral para tratar de imponernos también a las mujeres lo que siempre hicieron los peores hombres: que dividamos a las personas en ese dualismo. Los análisis científicos de las redes sociales y de los medios han demostrado que tratan de imponernos que consideremos en la “fuck-zone” a los hombres más machistas y violentos, y en la “friend-zone” a los más igualitarios.

Por supuesto, los nazis están entre los violentos. Las feministas no nos sometemos a lo que diga el capital depredador y mucho menos somos tan ignorantes como para no darnos cuenta o para considerar avanzada o moderna esa carca doble moral por mucho que lea cambien de nombre. Las feministas sabemos que la vida y las relaciones más intensamente satisfactorias en todas sus dimensiones son entre personas igualitarias. Digámoslo con claridad a todas las niñas, así les daremos también la oportunidad de no someterse, mejoraremos sus vidas y sabrán cómo enfrentarse mejor al ascenso del nazismo.

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