realismo mágico, así se ve en su novela, Los recuerdos del porvenir, obra que se escribió cuatro años antes que Cien años de soledad.

Elena Garro nació en Puebla (México), el 11 de diciembre de 1916. Fue novelista, dramaturga, guionista, periodista y escritora.

Está considerada una escritora renovadora de la literatura fantástica, aunque ella misma rechazó esta identificación por considerarla una etiqueta mercantilista.

Elena Garro fue una de las figuras más interesantes de la dramaturgia mexicana. Participó plenamente del concepto del teatro como comunicación poética, ilógica y, más allá de las diferencias de técnicas y contenidos, incluso dentro del movimiento llamado teatro del absurdo.

No obstante, la variedad temática y técnica en el teatro de Garro demostraron una marcada preferencia por el tema de las relaciones entre diversos aspectos de la realidad y aun entre diversas realidades. Sus personajes oscilan entre realidad e ilusión. Asimismo, a base de elementos folclóricos, construye un mundo en el cual desaparecen las fronteras entre la realidad tal y como la percibimos diariamente, y la ilusión.

En cuanto a la narrativa, escribió, dentro de sus relatos, temas que trastocaban a la sociedad mexicana de la época, como la marginación de la mujer, la libertad femenina y la libertad política en Felipe Ángeles. Su figura literaria se ha considerado un símbolo libertario.

Elena Garro no tuvo durante su vida el reconocimiento merecido. Algunos críticos la consideran la segunda escritora mexicana más importante, tras Sor Juana Inés de la Cruz.

Su obra fue interrumpida por un silencio de más de diez años a causa de su autoexilio en Europa, por los sucesos políticos y sociales en México de los que fue protagonista en una u otra medida: su participación activa en la recuperación de tierras en favor de los campesinos de Morelos, su polémica y no comprobada intervención en las manifestaciones estudiantiles que terminaron en la masacre de Tlatelolco en 1968. Igualmente, La actitud crítica hacia el comunismo y su acercamiento a la política mexicana la pusieron en el punto de mira. Elena Garro declaró en su defensa tanto su no participación en el movimiento estudiantil como su no delación. Pese a sus declaraciones, a partir de entonces, Elena vivió de manera clandestina por varios años en México. 

Pese al exilio, nunca paró de escribir: publicó más de 35 obras y dejó textos inéditos. Ganó el Premio Xavier Villaurrutia (1963), por Los recuerdos del porvenir; Premio Grijalbo (1981)¸ por Testimonios sobre Mariana; Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada (1996) y Premio Sor Juana Inés de la Cruz (1996).

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