Las reinas medievales no siempre fueron meros objetos de alianzas dinásticas y paridoras de hijos, las hubo que también dejaron huellas personales, por lo común en favor de la paz. Un paradigma nos lo proporciona la reina consorte de Jaume I el Conquistador.

Violant d’Hongria, segunda esposa del monarca, casada en 1235 y fallecida en 1251, fue madre de nueve hijos, y consejera inestimable en ocasión de la conquista de Valencia. Fue ella la que decisivamente condujo al esposo conquistador a negociar con el emir Zayyan ibn Mardanix tras cinco meses de asedio. Un diálogo que, terminando en rendición pactada, impidió una lucha vana y sangrienta.

Violant fue una mujer inteligente, sensible, amante esposa y madre amantísima. Murió de fiebres a los treinta y cinco años, contagiada por su hijo menor, Ferran. Lo había velado día y noche hasta que dejó de respirar. Antes, en 1238, había influido en su esposo en beneficio de las hijas e hijos de un territorio que no era el suyo, Valencia, amenazado de muerte y devastación.

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