En anteriores ediciones ya hemos hablado del Convenio 190 (C190) sobre violencia y acoso en el trabajo impulsado por la Organización Internacional del Trabajo; el primer tratado internacional que aborda este tema y que fue adoptado en junio de 2019 y que entró en vigor en  junio del año 2021.  

El C190 en la línea de los ODS 8 y 10, trabajo decente y crecimiento económico y reducción de las desigualdades, se propone eliminar todas las formas de violencia y acoso en el mundo del trabajo. 

Este convenio conforma un compromiso vinculante de trabajo conjunto entre gobiernos, representantes de empleadores, trabajadores y organizaciones para garantizar la igualdad de derechos y oportunidades en el ámbito del trabajo concediendo así a todas las personas de cualquier sector y cualquier país la posibilidad de que sus derechos sean respetados. El C190 tiene diferentes áreas de actuación que van desde la prevención y la protección,  a la orientación y formación desde un enfoque inclusivo.

Ahora, una campaña exhorta a todos los gobiernos a adherirse a este Convenio para garantizar el derecho a un entorno de trabajo libre de violencia y acoso: “No aceptamos más ninguna forma de violencia y acoso en el trabajo. Hagamos posible esta realidad de proporcionar un trabajo seguro para todas las personas en todas las partes del mundo.

No garantizar entornos de trabajo seguros y libres de violencia no solo afecta negativamente a la salud física y mental de las personas que sufren este acoso, sino que también influye negativamente en la representación de mujeres en carreras y puestos considerados tradicionalmente “de hombres”. De hecho, son muchas las evidencias que reflejan como una de las principales causas que afecta a la menor presencia de mujeres en estos ámbitos de trabajo y estudio como son las STEM (Science, Technology, Engeneering and Mathematics) es el acoso sexual que sufren en estos ambientes. 

Un estudio científico sobre la presencia de mujeres universitarias en el área de las ciencias de la física reveló que el 74’3 % de las estudiantes encuestadas había sufrido al menos un tipo de acoso sexual apuntando a esta como una de las principales barreras hacia las mujeres para escoger este tipo de estudios y trabajos. 

Así pues, teniendo en cuenta las evidencias, garantizar esta seguridad en el entorno de trabajo y estudio puede favorecer también una distribución más igualitaria de los puestos considerados masculinizados contribuyendo así al ODS 8 de reducción de desigualdades. 

En palabras de la campaña: Nadie debería tener que elegir entre su derecho a trabajar y su dignidad e integridad física, mental y sexual.

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