Salen a la luz numerosos casos de mujeres norcoreanas que desde hace años han creado una industria sumergida para subsistir a la precariedad y las condiciones de vida impuestas por parte de la dictadura. Forbes publica un extenso artículo dando voz a las mujeres que viviendo en situaciones muy precarias han conseguido sobrevivir gracias a su astucia por crear negocios a escondidas de la vigilancia de la dictadura.

Miles de mujeres norcoreanas han desarrollado un negocio del mercado negro a escondidas de las autoridades, llenando el vacío dejado por un estado en bancarrota. Con el tiempo, surgieron como una nueva clase empresarial, impulsando la expansión de los mercados, asumiendo la responsabilidad de alimentar a la sociedad norcoreana y desafiando los roles de género tradicionales en el proceso.

También tenían muchas más probabilidades de desertar: el 80,7 % de los norcoreanos que llegaron a Corea del Sur en 2019 eran mujeres en comparación con solo el 12,2 % en 1998, según el gobierno de Corea del Sur, lo que les hace desproporcionadamente responsables de las remesas enviadas por personas en Corea del Sur. China y Corea del Sur, de los que dependen muchas familias norcoreanas.

Privadas de un estatus social y político, incluso aquellas que pueden adquirir grandes cantidades de capital dependen de la “protección” de los funcionarios varones y sus familiares. Aquellas personas que no pueden pagar sobornos o cumplir con las cuotas de efectivo y bienes exigidas por el estado deben realizar trabajos forzados o pueden ser víctimas de abuso sexual a manos de funcionarios depredadores. Es por esto que la investigación apunta que muchas mujeres han accedido a juntarse con maridos miembros del Partido para poder desarrollar su economía en negro a escondidas y poderse ganar la vida y la de sus familias a pesar de los riesgos que corren por hacerlo. 

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