Pensar en invierno en los incendios forestales del verano. La prevención siempre es mejor que actuar ante el desastre consumado, y además, mucho más barata. Precisamente de esto trata el actual fomento del pastoreo en los bosques, no en todas las regiones, pero sí en algunas.

En Valencia, por ejemplo, la consellera de Agricultura impulsa el pastoreo. Está claro que los rebaños limpiando el bosque de abrojos aportan más de un beneficio. Para los dueños de los animales, alimentándolos a menor coste que con pienso o forraje; para los propietarios de los bosques, porque precaven incendios; y en general, porque a menos fuegos, menos peligro para la población y menor dispendio público.

Los animales limpian sin necesidad de máquinas consumiendo gasolina, sin poner en riesgo a bomberos o voluntarios. Una silvicultura inteligente que solo adolece de un inconveniente: resulta difícil encontrar personas que quieran pastorear. Tradicionalmente hombres, ahora también posiblemente mujeres. No atrae pasar el día en el monte, menos aún, el día y la noche. Sin duda, para obtener candidatos habría que seducirlos con mejores sueldos. A fin de cuentas, una buena inversión considerando el ahorro que representarían frente a las bombas de riego, transporte de bomberos, helicópteros. 

Rebaños y pastoreo, actividad antigua, barata y eficaz, contrapuesta a caros recursos modernos. Tan solo es necesario que los gobiernos lo tengan claro, en beneficio de toda la ciudadanía.

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