La francesa Louise-Félicité de Kéralio merece ser recordada junto a tantas mujeres valientes y pioneras que nos han conducido hasta aquí. Fue en agosto de 1789 cuando fundó en París el Diario del Estado y del Ciudadano. Apelativo masculino, dado que en aquel siglo aún no se concebía el de ciudadanía, que no significa que ella comulgara por completo con la Declaración de Derechos, de aquel mismo año, ni con la Constitución de 1791.  Las ciudadanas no aparecían en sus páginas, lo cual motivó protestas no solo por su parte sino, muy especialmente, por parte de Olympe de Gouges.

En la Declaración de Derechos figuraban la igualdad de todos los hombres, la libertad de opinión, la presunción de inocencia, la propiedad privada, pero las mujeres eran tenidas por ciudadanas pasivas. Si el sistema de votación era censitario, ya que únicamente eran electores quienes pagaban impuestos, para las mujeres además estaba vedado. Su Diario fue un altavoz de protesta para los diversos clubs de mujeres revolucionarias que se habían creado.  

Que ni Kéralio ni Gouges lograran en su tiempo una revolución para las mujeres no invalida la semilla de igualdad i libertad femenina que sembraron. Olympe de Gouges tuvo un final trágico, víctima de la guillotina durante el Terror, mientras que Louise-Félicité de Kéralio fue menos desafortunada. El castigo por sus ideas consistió en el exilio a Bruselas, junto con su marido, cuando Luis XVIII recuperó el trono borbónico. En aquella ciudad falleció en 1821, a los 63 años de edad.