Myanmar. Pixabay

Muchas mujeres se encuentran desplazadas en Myanmar fruto de los combates, arriesgando su vida para dar a luz después de ser obligadas a abandonar sus hogares. Desde el golpe militar del 1 de febrero, las fuerzas de defensa civil, armadas en gran parte con rifles de caza y armas caseras, han surgido en todo el país para luchar contra el régimen, y Mindat ha sido un foco de resistencia desde mayo.

En consonancia con las tácticas que los militares han utilizado durante décadas para sofocar una rebelión armada y aterrorizar a la gente, los soldados lanzaron ataques desproporcionados contra Mindat, que incluyeron disparos de artillería, granadas propulsadas por cohetes y ametralladoras en áreas residenciales mientras imponían la ley marcial, lo que provocó que la ciudad quedara vacía, según informes de los medios locales. Los hombres jóvenes son particularmente propensos a ser blanco de ataques.

El ejército no solo ha atacado a civiles, sino que también ha cortado el suministro de alimentos y agua a las personas afectadas por el conflicto, bombardeó campamentos de desplazados e iglesias de refugio, disparó a personas desplazadas que intentaban sacar arroz de sus aldeas y quemó alimentos y suministros médicos. Mientras tanto, el sistema de salud de Myanmar casi se ha derrumbado, dejando pocas opciones incluso para aquellas mujeres dispuestas a arriesgarse a regresar a su ciudad o aldea para dar a luz o buscar vacunas o tratamiento para sus bebés.

Las continuas huelgas del personal sanitario en medio de un Movimiento de Desobediencia Civil más amplio han dejado a los hospitales gubernamentales vacíos, mientras que algunas instalaciones de salud han cerrado por completo. El ejército también ha atacado repetidamente a profesionales e instalaciones de la salud y ha ocupado hospitales.

Con este contexto, muchas mujeres huyen de sus ciudades para dar a luz en medio de los bosques o junglas para esconderse y protegerse, jugándose la vida a los riesgos que pueden sufrir en un entorno desprovisto de material sanitario y de la atención necesaria, además de poder ser descubiertas y atacadas. Es por esto que medios internacionales como Al Jazeera están dando voz a las víctimas para poder dar respuestas al conflicto y a la vulnerabilidad que sufren.

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