El 30 de junio, un anuncio muy esperado finalmente confirmó el calendario de las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales en Somalia que se celebrarán entre julio y octubre de este año. El anuncio se produce después de varios meses de desacuerdos entre el gobierno y las principales figuras de la oposición.

Las elecciones parlamentarias y presidenciales debían celebrarse el otoño pasado, pero las dificultades para llegar a un consenso sobre la modalidad y los plazos de las elecciones provocaron retrasos importantes. Según Aljazeera, el conflicto dio un giro brusco en febrero cuando el actual presidente Mohamed Abdullahi Mohamed, “Farmaajo”, solicitó la aprobación parlamentaria para extender su mandato. En abril, los enfrentamientos armados entre fuerzas gubernamentales y grupos armados leales a diferentes figuras de la oposición se extendieron en partes de Mogadiscio, la capital federal.

La violencia que tuvo lugar en Mogadiscio no se había visto desde el final formal del período de transición hace una década. Pero este peligroso regreso al conflicto plantea un gran riesgo para las mujeres y niñas somalíes en particular, ya que aumenta significativamente el riesgo de violencia sexual y disminuye los espacios públicos para la participación de las mujeres.

Mujeres y niñas empezaron a abandonar sus hogares para huir del conflicto hasta que las organizaciones no gubernamentales internacionales empezaron a incorporar las voces de las mujeres como mediadoras. Esta mediación ha propiciado el avance de las elecciones y el camino democrático hacia la reducción del conflicto. 

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