Atajar la violencia de género, como problemática social, exige activar las alertas por parte de toda la sociedad y en esta labor tienen un papel fundamental las y los profesionales sanitarios. Desde diferentes autonomías, como Madrid o Andalucía, por ejemplo, ya se está trabajando en la promoción de protocolos y buenas prácticas que permitan la asistencia, detección e intervención de casos para una mayor visibilidad de esta violencia, pero, sobre todo, para buscar mitigar sus efectos y lograr su superación.

Este lunes, y con este mismo fin, se ha celebrado un acto en el Hospital Universitario Reina Sofía, en la ciudad de Córdoba, donde se han reunido el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre, y la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, para la entrega de distintivos destinados a centros sanitarios comprometidos con la violencia de género, fruto de un novedoso programa de acreditación de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía. 

Los centros premiados han acreditado cumplir con más de un 95% de los estándares planteados en el manual elaborado al efecto, y en el que se recogen diversos indicadores, entre otros, en cuanto a la formación del personal, la gestión del centro, la asistencia, la coordinación de equipos de atención y administraciones, la sensibilización, la prevención, la detección o el seguimiento de los casos.  

A través de estos distintivos, se ha pretendido dar reconocimiento al trabajo de profesionales sanitarios frente a la violencia de género y en su labor para la atención completa a mujeres que han sido víctimas de esta violencia. Ateniendo a las cifras, en 2019 fueron más de siete mil las mujeres atendidas en esta situación desde la sanidad pública de la región. No obstante, el objetivo final de este programa busca una profunda transformación de los centros sanitarios andaluces para convertirlos en referentes del ámbito sanitario en la lucha contra la violencia de género, creando espacios en los que se puedan compartir y aprender buenas prácticas. 

Parte de su éxito se ha debido a la interdisciplinariedad de su configuración, en la que han participado trabajadoras y trabajadores sociales, profesionales del sector sanitario, así como equipos directivos y gerentes de diferentes centros, al amparo de la coordinación de la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica de la Consejería de Salud y Familias. Esta iniciativa ha contado con financiación por parte del Ministerio de Igualdad (Secretaría de Estado de Igualdad y contra la Violencia de género) en el marco del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. 

Desde actuaciones como la presentada, se espera que sean cada vez más numerosos los centros sanitarios que se sumen a esta lucha, mientras se erigen como iniciativas que pueden inspirar otras nuevas, haciendo camino hacia una protección más amplia, y más global de todas aquellas mujeres que sufren este tipo de violencia.

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