El Diario Feminista ha roto en numerosas ocasiones con el edadismo. Como dijo Rita Levi Montalcini, “Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar y nunca degenerará”. Por todo ello conviene dar a conocer las aportaciones que continúan haciendo las mujeres con más años vividos.  Así, a sus 85, la socióloga y escritora vienesa Riane Eisler continúa amable, clara y vehemente. Además, es presidenta del Center for Partnership Studies (CPS), dedicado a la investigación y la educación, y redactora jefe de la Interdisciplinary Journal of Partnership Studies, ha impartido conferencias en todo mundo sobre las aplicaciones del modelo de asociación introducido en su trabajo.

En su última publicación, El cáliz y la espada. De las diosas a los dioses: culturas pre-patriarcales, la  Dra. Eisler habla sobre la urgencia de cambiar el mundo violento y machista en el que vivimos por uno incluyente, justo y pacífico. Hay antropólogos que lo señalan como uno de los libros más importantes desde El origen de las especies de Darwin. En esta obra se realiza un viaje por el arte, la religión y la forma de vida de las sociedades prehistóricas que revela cómo la paz y la prosperidad fueron las características principales de la humanidad sin necesidad de la dominación patriarcal. 

Este hecho representa una importante oportunidad para la humanidad porque significa que sí somos capaces de vivir en una sociedad más igualitaria y sin la dominancia de hombres violentos. 

En esta línea, la autora explica en una entrevista a El País cómo hubo un largo período prepatriarcal, de adoración a la diosa en el que la humanidad vivió en paz, equidad y prosperidad y cómo la evidencia científica que conocemos demuestra que los centros de placer de nuestro cerebro se activan más cuando colaboramos y cuidamos que cuando competimos o dominamos.

Si existe esta alternativa, cabe preguntarse por qué actualmente preponderan en la sociedad la violencia y la desigualdad. Ante esta cuestión, Eisler pone el foco en la educación y el proceso de socialización, tal y como evidencian las principales investigaciones a nivel internacional. Como se ha realizado desde las investigaciones sobre socialización preventiva de la violencia de género y explica la Dra. Eisler, hay que romper los relatos que nos dicen que la violencia, la injusticia, la crueldad y la dominación masculina han estado siempre en nuestras sociedades, tienen alguna vinculación biológica, son un mandato divino o pretenden disfrazar la violencia como algo atractivo. Esto permitirá cambiar la historia de lo que es posible para nosotros. 

Como se planteaba anteriormente, para hacer una afirmación tan categórica se basa en lo que ya ha sido capaz de hacer la humanidad. La autora describe en el libro cómo hace 7000 años en la Isla de Creta las relaciones humanas se basaban en el principio de vinculación. No había desigualdad en la riqueza y los hombres y mujeres protegían su vida mutuamente. Entonces, el poder no se identificaba con la dominación y violencia sino con la colaboración.

Así, tal y como señala Eisler, no es una lucha de mujeres contra hombres, sino de estar mujeres y hombres unidos contra el patriarcado y expandir nuestro potencial humano con conciencia y creatividad.  A lo que añade que, además, los centros de placer de nuestro cerebro se activan más cuando colaboramos y cuidamos que cuando competimos o dominamos.

En definitiva, como ya se está viendo desde las actuaciones e investigaciones basadas en la socialización preventiva de la violencia de género, ser y elegir a quien es valiente, igualitario/a, coopera y lucha por una sociedad más justa, no sólo contribuye a una sociedad más equitativa y feliz, sino que genera mayor placer y atractivo.  

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