La pandemia de la COVID-19, sin caer en restarle importancia a la crisis sanitaria y económica que está azotando nuestro país, ha tenido algún punto positivo, o al menos es lo que a las optimistas por naturaleza nos gusta creer viendo la mitad llena del vaso. De un día para otro, los medios de comunicación se llenaban de personas de ciencia que intentaban explicar qué pasaba, hacer pronósticos, divulgar conocimiento científico a diestra y siniestra. De un día para otro, todas las personas transformamos nuestras conversaciones en “has oído que las mascarillas..”, “ sabes qué ha dicho la experta en…” o “has leído lo último que se ha publicado sobre…” y, de un día para otro, la ciencia tomó más protagonismo.

Desde hace varias décadas, ha habido grupos de investigación que han tenido claro que las ciencias sociales podrían tener más impacto social si se hacían implicando a los “sujetos estudiados”. La tendencia más reciente es que toda la investigación se haga así, como lo muestra la propuesta del programa marco europeo del 2018 y, más recientes aún, proyectos como AllInteract y las plataformas Sappho y Adhyayana para fomentar la participación de la ciudadanía en la ciencia. 

En esta línea, el artículo Science With and for Society Through Qualitative Inquiry pretende mostrar la manera en la que el mundo se puede cambiar cuando se hace de acuerdo con las necesidades de la sociedad, tomando en cuenta no únicamente el punto de vista de la persona que investiga, sino también el de los sujetos que son investigados, idea que surge de la metodología comunicativa avalada por la comunidad científica internacional y explicada en este medio. Gómez hace un repaso del impacto social que ha tenido el llevar a cabo investigaciones SWAFS (science with and for society). 

Por ejemplo, dar y escuchar la voz del pueblo gitano con el proyecto Workaló, con un impacto social y político que ha llevado al reconocimiento del pueblo gitano como minoría en Europa; el proyecto Comunidades de Aprendizaje que ha transformado miles de vidas de niños y niñas en los más de 3000 centros educativos que llevan a cabo algunas de las Actuaciones Educativas de Éxito; y, por último, destacar el proyecto INCLUD-ED, que rompió los esquemas cuando llevó al Parlamento Europea en Bruselas a miembros de la comunidad gitana para compartir con la audiencia las increíbles transformaciones que cambiaron la vida de mucha gente cuando la ciencia se humanizó y empezó a investigar con y para la sociedad. 

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