En Alemania se ha debatido durante años sobre la pertinencia o no de establecer cuotas femeninas, hasta que un proyecto de ley obligará a les grandes empresas a tener al menos una mujer en el consejo de administración. Ha sido la evidencia de que el progreso de las mujeres es casi imperceptible si se hace de forma voluntaria lo que ha conducido a determinarlo por ley.

Está previsto que las compañías con más de 2.000 empleadas y empleados deban cumplir tal prescripción. Constituyen unas 70 en toda Alemania, y alrededor de un 42% no cuentan actualmente con ninguna mujer en la alta dirección. 

Hasta ahora, la canciller Angela Merkel se había mostrado reticente a aprobar semejante medida. Sin embargo, tras quince años de gobierno, alcanzado sin mecanismos igualatorios, ha reconocido la conveniencia de legislar al respecto al comprobar la nula voluntad empresarial. Habrá que ver si otros países europeos emprenden el mismo camino, el de dar a las mujeres más oportunidades, por mínimas que sean a fin de cuentas.

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