Numerosos países destinan parte de su PIB (de media, el 1,5%) a asistencia social. Sin embargo, tal y como informaJ-Pal, estas ayudas no suelen llegar a los grupos más vulnerables. Además, a pesar de que los programas de ayuda social están dirigidos a las personas más pobres, es complicado llegar a quienes más lo necesitan. Por ejemplo, muchas de estas personas pueden no tener documentación, y esta falta de información puede hacer que los programas no lleguen a los grupos más vulnerables.
Por esa razón, los sistemas de identificación digital pueden suponer una alternativa y solucionar este problema, creando bases de datos más robustas. Los datos digitales pueden facilitar la creación de políticas que ayuden a las personas que realmente más lo necesiten.
Sin embargo, la identificación digital no soluciona el problema de las personas refugiadas o migrantes. Por ello, se están haciendo esfuerzos por que los sistemas de identificación digital vayan más allá de la identidad nacional.
Profesora de la Universidad de Barcelona//Titulada en interpretación de Clarinete por el Conservatorio Superior //Co-autora del libro Guía de Comunidades de Aprendizaje