Hoy en día, retrocediendo siglos y sin ninguna perspectiva histórica, algunas personas difunden imágenes de apología al uso de la guillotina, juntando dichas imágenes con los nombres o fotos de niñas como Leonor y Sofía de Borbón. La mera insinuación de estas imágenes no solo vulnera los derechos de la infancia, sino que se contradice radicalmente con la erradicación de la pena de muerte que tanto se reivindica para otros países y tanto se esconde en algunos otros. La reivindicación de unos métodos criminales como medio para un fin republicano no solo alejan este fin, sino que desprestigian a todas las personas que hablan y actúan en su nombre. No se trata de meros comentarios o imágenes, se trata de comprender que la democracia y la libertad e incluso la república, siempre han sido valores e ideales radicalmente opuestos a dichas prácticas. Si lo que se pretende es volver al Reinado del Terror e impartir la justicia a criterio de cada uno/a, entonces que no se le llame ni monarquía, ni república, sino barbarie.

Los hombres y las mujeres del pueblo eran tradicionalmente ejecutados mediante métodos brutales, como la horca, el descuartizamiento o la hoguera, lo que en 1789 quedó substituido por la guillotina. Invento de Joseph Ignace Guillotin que permitía que las personas condenadas a muerte fuesen ejecutadas sin tanto sufrimiento y sin discriminación de clase. Tal como apunta National Geographic durante el Reinado del Terror, el total de condenas de muerte y de ejecutados con la guillotina en toda Francia fue de 16.594 personas. De estas, 2.622 fueron ejecutadas en París, principalmente en la guillotina que se colocó en la actual plaza de la Concordia; allí serían ejecutados tanto Luis XVI y María Antonieta como el mismo Robespierre, tras el golpe de Termidor. Tal fue el balance del llamado Terror legal, en el que hay que ver un intento de controlar y centralizar la violencia política más generalizada que también se ejerció en esos años y que se calcula que ascendió a entre 35.000 y 40.000 víctimas, incluyendo las violencias populares, las ejecuciones sumarias o las muertes en las cárceles. Terminado el Terror, la guillotina no cayó en desuso. Siguió empleándose bajo el directorio, Napoleón y todos los regímenes posteriores durante casi dos siglos. La última ejecución mediante este método se produjo en 1977, antes de la abolición de la pena de muerte cuatro años más tarde.

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