Durante muchos años, las mujeres han luchado para hacerse un lugar en sectores profesionales profundamente masculinizados. Este es el caso de la minería. Como afirma Cesia Barraza, operaria de la mina subterránea de cobre más grande del mundo, “la minería es un monstruo, pero se puede dominar”. Y es que Cesia sabe qué es abrir camino. De hecho, ella fue la primera mujer en descender al nivel sub-6 de este yacimiento.

La presencia de las mujeres en la minería, uno de los principales motores económicos de Chile, es tan solo del 8.4%. A menudo se dice que uno de los motivos es porque las mujeres no estudian carreras. Sin embargo, según afirmó la vicepresidenta de Women In Mining (WIM) Chile, Carla Rojas,la proporción de mujeres en estudios relacionados, como Ingeniería de Minas o Ingeniería Civil Industrial, es de alrededor del 25%, lo que indica una pérdida importante del talento cualificado formado al llegar al mercado laboral.

Existen múltiples motivos que pueden explicar esta brecha. Uno de los principales es el acoso sexual y laboral que sufren las mujeres en estos entornos laborales, que afecta a alrededor del 98% de las mujeres de entre 25 y 35 años. Varios ejemplos que han salido a la luz en los últimos años en diferentes partes del mundo demuestran las situaciones de violencia que sufren las mujeres en la minería y las dificultades que encuentran para denunciarlas. Por esto mismo, la superación del acoso sexual es una de las principales metas de la industria. Entre las iniciativas que se han lanzado recientemente para visibilizar y superar este problema se encuentra el primer vídeo sobre el acoso sexual en la minería, que lanza un mensaje de solidaridad para todas las mujeres que sufren acoso sexual en silencio en el mundo de la minería y las anima a romper el silencio.

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