Para casarse con ellas sin su consentimiento, a chicas paquistaníes con otra religión se las obliga a convertirse al islam. Son menores de edad que caen en manos de hombres mayores que se hacen con ellas y cometen en realidad actos de violación.

En Paquistán, con una población de 220 millones de habitantes, las minorías religiosas constituyen un 3,6%, con frecuencia objeto de discriminación. Son cristianas, hindúes y sikhs, con la edad legal para contraer matrimonio fijada en los 18 años.

Por desgracia, las niñas así extorsionadas lo son en ocasiones con la intervención de la propia familia, que las entrega a la conversión al islam y la consecuente venta encubierta por saldar deudas o por mero beneficio económico. 

Una muestra más del cambalache de que las mujeres son objeto desde tiempos inmemoriales. En muchas partes del mundo se ha atenuado, pero en muchas otras continúa vigente y a plena luz.

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