En el marco de las conversaciones por conseguir la paz intraafgana, destacan cuatro mujeres líderes pioneras en el proceso. Descolla entre ellas la Dra. Habiba Sarabi quien en 2001 regresó al país para ayudar a su reconstrucción y la administración provisional afgana la nombró Ministra de Asuntos de la Mujer y seguidamente, en 2005, gobernadora de la provincia de Bamyan, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el cargo de gobernadora en cualquier lugar de Afganistán. Fue un momento histórico para las mujeres en el país. Mucha gente nunca había visto a una mujer en una posición de autoridad. Habiba Sarabi aprendió el poder de ser un modelo para seguir y mostrar a las mujeres que el cambio es posible.

Era una mujer joven, casada, tenía dos hijos y trabajaba en el sector de la salud en Kabul cuando los talibanes ocuparon Afganistán en 1996. Su ciudad se convirtió en un lugar violento y peligroso. Los talibanes encerraron a las mujeres dentro de sus casas y les impidieron trabajar. Cuando cerraron las escuelas, se llevó a sus hijos y huyó a Pakistán mientras su esposo se quedaba atrás. Durante la dominación de los talibanes, empezó a regresar a Kabul en secreto, cruzando las montañas y atravesando la frontera en burka para poder ayudar a establecer una red subterránea de escuelas para niñas. Cuando regresó a Pakistán, trabajó para organizaciones de la sociedad civil en campos de refugiados y habló sobre la situación de las mujeres en su país.

Actualmente Habiba Sarabi está participando en las conversaciones de paz entre el gobierno afgano y los talibanes para tratar de asegurar que las mujeres estén en el centro de las negociaciones en curso. Sin la participación de la mujer en este proceso, no habrá paz duradera y sostenible. Afirma en ONU Mujeres que, al mismo tiempo, se está dando un aumento de la violencia contra las mujeres en Afganistán por parte de quienes entienden que al atacar a las mujeres también se puede atacar y socavar el proceso de paz en sí. Aumentan las agresiones sexuales y los asesinatos y se silencia la libertad de expresión de las mujeres en las zonas rurales. Pero siguen trabajando con el sueño de conseguir un Afganistán en el que todas las mujeres puedan vivir en paz. 

Secciones: portada