La afición a jugar se ha incrementado, en especial entre los jóvenes. De la afición a la adicción solo hay un paso, y la publicidad impulsa a darlo. Es por este motivo que el Consejo de Ministros aprobó el pasado día 3 de noviembre aplicar restricciones en la propaganda, especialmente en la audiovisual. 

Los anuncios por televisión sólo estarán permitidos entre la una y las cinco de la madrugada, y aún pueden considerarse demasiados, pero lo cierto es que la patronal del juego ha puesto el grito en el cielo. Sin embargo, el  ministro de consumo, Alberto Garzón, no se arruga, de forma que las infracciones serán sancionadas con multas de hasta 100.000 euros.

Entre lo  más significativo hay que destacar que estará prohibido que gente famosa, sean deportistas, actores, presentadores de televisión y demás aparezcan en la publicidad. Relevante, porque los llamados famosos (por fortuna  no se sabe de ninguna famosa que haya intervenido en los anuncios) influyen para bien o para mal, y en este caso lo hacen perniciosamente. Y relevante porque cuesta entender que personas con más que suficientes ingresos se presten a incrementarlos promocionando conductas nefastas.

A los codiciosos que quieren más y más dinero, a las empresas, lógicamente interesadas solo en el negocio, a las cadenas de televisión que han emitido anuncios en la media parte de partidos de fútbol se les ha cerrado la fuente. Más salud mental, menos droga, más libertad lejos de las adicciones.

Secciones: Al reverso portada

Si quieres, puedes escribir tu aportación