En las últimas semanas, en el estado español se han conocido dos casos de menores asesinados por sus progenitores. El primer caso sucedió el pasado domingo 13 de septiembre, en la ciudad de Almassora (Castellón), cuando un bebé de 10 meses fue agredido por su padre y su madre (EFE). Unas agresiones que le han causado la muerte. El segundo, es el caso de la niña de 4 años degollada por su padre en Zaragoza durante la madrugada del martes 15 de septiembre. Según algunos medios como el Confidencial, la agresión se ha efectuado después de discutir con la madre.

La infancia es uno de los colectivos más vulnerables, especialmente en las casas donde hay violencia. Por ese motivo es importante recordar a la población en general que hay que estar atentos a cualquier índice de violencia. Llamar por teléfono a los servicios de seguridad puede salvar la vida a esas y esos menores. Conocer que se está agrediendo a una o un menor y no hacer nada, es permitir que se siga ejerciendo violencia o que, a la larga, sean objeto de asesinatos.

El feminismo tiene un papel en el fomento de la igualdad, pero también en el de proteger a la infancia. Sin una infancia feliz que no sufra agresiones, será más difícil conseguir la igualdad y la violencia 0 en el futuro próximo.

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