Cuando se habla de la enseñanza que se lleva a cabo en los países nórdicos, se alaba el hecho de que la educación no depende del partido político en el poder y que el profesorado es muy bien visto, igual que las carreras universitarias que forman a los y las futuras profesionales que tendrán en sus manos parte de la manera en la que las futuras generaciones aprendan. De ahí la importancia de que el profesorado esté al día de las evidencias científicas que brindan las mejores oportunidades al alumnado.

En esta misma línea, el artículo Teacher Induction in Schools as Learning Communities: Successful Pathways to Teachers’ Professional Development in a Diverse School Serving Students Living in Poverty [Inducción de profesorado en las escuelas como comunidades de aprendizaje: caminos exitosos para el desarrollo profesional de profesorado en una escuela diversa que atiende a estudiantes que viven en la pobreza] incide en la manera en la que profesores y profesoras se forman de acuerdo con los principios seguidos por las comunidades de aprendizaje (CdA) para obtener resultados de éxito en la enseñanza de alumnado vulnerable, concretamente que se enfrenta a situaciones de pobreza. Las autoras de este estudio ahondan en la manera en la que el modelo escolar basado en las CdA ayuda al profesorado a incorporarse de manera exitosa a escuelas con alumnado vulnerable. 

En base a los resultados, hay dos factores clave que ayudan a su incorporación. Por un lado, se ha observado el beneficio del enfoque dialógico en la formación del profesorado; el segundo factor es la participación de las familias y comunidad en la escuela, lo que implica una comunicación entre docentes, familias, alumnos y comunidad, que favorece a todo el mundo. Además, el profesorado que participa y se une a la misión de una escuela comunidad de aprendizaje, a su vez pasan a ser como agentes de transformación que hacen posible que el proyecto de las CdA siga en el centro educativo y apoye tanto al alumnado como a familiares y la comunidad.

Citando a Lope de Vega en Fuenteovejuna, “todos (y todas) a una” parece ser un eslogan a medida para ver cómo, en base a evidencias científicas, cuando todas las personas que participan en una escuela pueden decidir dialogando en igualdad de condiciones sobre la educación dada y recibida, se consigue el éxito académico. 

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